Rankings de escuelas de negocio que imparten MBA online

ranking World Rankorden descendente Instituto Tamaño Visibilidad Rich Files scholar
1
8
Instituto de Empresa Business School
17
4
26
151
2
11
ESADE Business School
7
9
51
115
3
14
Universidad de Navarra IESE Business School
31
21
25
36
4
16
EOI Escuela de Negocios
20
19
63
58
5
84
ESIC Busines & Marketing School
132
115
101
97
6
140
Barcelona Graduate School of Economics
409
126
188
90
7
181
Centro de Estudios Financieros
167
70
431
398
8
211
Escuela de Alta Dirección y Administración
10
230
423
511
9
328
IEBS Business School
225
156
684
511
10
355
Fundesem Business School
360
376
341
313

 

Según el ránking publicado por el CSIC  en la tabla anterior mostramos las 10 mejores escuelas de negocios de España. Si nos fijamos en las tres primeras no nos dice nada nuevo porque coincide exactamente con lo que otros rankings publican. Sin embargo algunas escuelas como EADA están peor consideradas y ESIC sube posiciones en la línea de lo que está ocurriendo en los últimos tiempos. Destacamos que la única escuela exclusivamente online en este ránking es IEBS Business School.

En cuanto a su posición a nivel mundial estamos orgullosos de destacar que las cuatro escuelas mejor posicionadas también están entre las 16 mejores del mundo. Esto confirma que España es un centro productor de conocimiento y que la tradición educativa aunque no se está orientando bien desde el entorno académico más rígido, Universidades y Colegios, cuando se trata de iniciativas privadas las cosa cambia.

 

 

 

 

Networking, ¿sabes cómo hacer negocios?

Atrás quedaron las antiguas tarjetas personales de contactos que se acumulaban en los cajones. El networking se ha convertido en una gran oportunidad para quienes buscan empleo, quieren entablar relaciones con otros profesionales de su sector e intercambiar opiniones o simplemente para promocionar el nuevo producto de tu empresa.

Por ello, es importante que sigas una serie de recomendaciones que puedan ayudarte a sacarle más partido a tu red de contactos. Según el portal económico Expansión, las principales son las siguientes:

- Seleccionar los eventos adecuados. Por mucho que pueda parecer que los congresos son muy buenos para hablar de negocios, muchos de ellos no tienen habilitados espacios para que los asistentes conversen. Investiga sobre las posibilidades reales para hacer networking en el evento en cuestión. Ten en cuenta sobre todo aquellos que mejor encajan con tu negocio en cuanto a formato o temática.

- Investiga todo sobre el conferenciante. Acudir a una ponencia sin saber quién es el encargado de darla es un error muy habitual. Busca toda la información que puedas sobre él para entablar una conversación más profesional. Además, las redes sociales pueden ayudarte a comunicarte con él antes del evento e incluso comunicarle tu interés por conocerle en persona e intercambiar impresiones. En caso de que se trate de un foro de expertos, tendrás que conseguir información útil de los principales asistentes.

- Cuida tu imagen. En cualquier encuentro entre profesionales es importante ser natural y simpático para que se lleven una buena imagen de ti, eso sí ser simpático no quiere decir que acabes siendo un grosero. Recuerda que para la mayoría eres un desconocido. No olvides cuidar tu lenguaje corporal y evita que te fotografíen mientras tomas una copa. ¡Resta profesionalidad!

- No olvides tu tarjeta. El tiempo es oro en el networking por lo que siempre tendrás que llevar contigo tu tarjeta de visita, ya sea en papel, en tu teléfono móvil o en tu e-mail. Integra en ellas las nuevas tecnologías como los códigos QR y sobre todo no las entregues a cualquiera, es mejor que sólo la tengan aquellos con los que quieras mantener contacto futuro.

- Saca partido a las redes sociales. Si quieres relaciones B2B (bussines to bussinges) LinkedIn es la red social perfecta, mientras que si prefieres dirigirte a consumidores, lo mejor es Facebook. Twitter es útil para contactar con expertos en nuevas tecnologías. No obstante, no intentes agregar a las distintas redes sociales todos los profesionales con los que has coincidido sin recordarles dónde os conocisteis.

¿Cómo convertir a los clientes en defensores de tu marca?

La fidelidad del cliente es un bien muy preciado entre las empresas. La fidelización se basa en convertir cada venta en el principio de la siguiente, tratando de conseguir una relación estable y duradera con los usuarios finales de los productos que se  venden. Un plan de fidelización debe mostrar tres “c”: captar, convencer y conservar.

Es importante contar con consumidores apasionados porque son lo que no tienen ningún reparo en recomendarte o en defenderte y perdonarte tus errores cuando te equivoques, porque saben que sois honestos. Son consumidores que valen la pena, por eso es tan importante saber cómo conseguirlos, cómo tratarlos y cómo retenerlos. Para entender mejor cómo encontrar estos consumidores y convertirlos en defensores de marca, Marketing Profs ha reparado en tres ideas claves:

1.Empieza con las ideas de los consumidores. Tener en cuenta las ideas del consumidor es contar con un plus. No hay nada mejor que hablar con el cliente directamente para hacerle preguntas estratégicas y descubrir cuál es el mensaje más efectivo. Para ello, puedes realizar entrevistas cualitativas a consumidores actuales, potenciales y consumidores de la competencia para averiguar qué es lo que les motiva.

2.Utiliza un lenguaje de marketing emocional. A la mayoría de los clientes no les importa cómo arreglas sus problemas, sólo que lo soluciones. Por eso en lugar de centrarte en un proceso paso a paso que lleve a una solución, las empresas deben diseñar un plan de marketing que deslumbre a los posibles clientes con una idea de satisfacción que sentirán una vez que haya implementado. Y ese será el mensaje que compartirán con sus amigos.

3.Comunica con las plataformas adecuadas. Participa en los medios donde los defensores de tu marca interactúan con sus amigos y conocidos. Eso te permitirá fomentar su fidelidad a través de interacciones personales y llevar a cabo una atención especial. Además puede ser un buen medio para poner a su alcance todas las facilidades para que puedan contar tu historia.

Las matriculaciones en masters y postgrados se multiplican por la crisis

Continuar estudiando tras finalizar sus estudios universitarios es cada vez más habitual entre los jóvenes españoles. Al contrario de lo que sucedía hace una década, los licenciados y diplomados ya no encuentran trabajo con tanta facilidad por lo que cualquier conocimiento es bueno para diferenciarse de la competencia.

De este modo, la demanda de masters y postgrados oficiales se han disparado en los últimos años como consecuencia de la crisis económica y las dificultades para encontrar un primer empleo. Según un estudio del Círculo Formación, el 52% de los interesados en cursar un master reconoce haber tomado esta decisión a tenor de la situación actual.

Atendiendo a las estadísticas publicadas por el Ministerio de Educación, el número de inscritos en estudios de postgrado se ha septuplicado en menos de cinco años, pasando de 16.636 alumnos en el curso 2006-2007 a 113.061 (dato provisional) en 2011-2012. En cuanto a la matriculación en postgrados oficiales ha aumentado mucho más deprisa, aunque en el último curso se ha ralentizado como consecuencia del aumento de estudios de master (12%): 9,2% en las universidades públicas y 23,6% en las privadas.

De igual modo la oferta de estos estudios superiores también ha crecido notablemente. Durante el curso 2010-2011, los centros públicos y privados españoles ofrecieron un total de 2.930 masters oficiales, 670 más que el año anterior.

Claves del éxito para emprender

Para aquellos que tengáis el gusanillo del emprendimiento haciéndoos cosquillas en el estómago, os resumo las que creemos que son las claves del éxito (por ideas4all):

-    Reunir un gran equipo. Y esto incluye tener un líder convencido, entusiasta y con mucho empuje, un equipo con experiencia, talento y muchas ganas, y un consejo asesor que pueda ayudar con una perspectiva más apartada del día a día. Si además se puede contar con inversores que compartan tu visión y estén alineados con tu estrategia, miel sobre hojuelas.
-    Tener una buena idea. Puede ser una idea totalmente innovadora, como era nuestro caso, o una manera de hacer mejor las cosas, lo que fue el punto de partida de  Google. Por ejemplo, el que piense que hoy ya está todo dicho en cuanto a redes sociales, es que no se ha enterado aún del crecimiento meteórico de Pinterest, un pinboard donde compartir fotos y videos que cuenta con 27M $ de inversión, y ya redirige más tráfico que Google+, LinkedIn y YouTube juntos.
-    Adaptarse. Diría yo que “Foco, cintura y un poco de locura”. Foco porque hay que saber a dónde se quiere ir, tener la idea clara y transmitirlo a todo el equipo. Pero igualmente hay que saber adaptarse a las circunstancias y corregir el rumbo cuando las cosas no van como esperábamos. Cuando lanzamos ideas4all, nuestro modelo de negocio se basaba en los patrocinios en la web en abierto. Pensábamos esperar un año para comenzar a ofrecer servicios personalizados a empresas e instituciones. La crisis cambió el panorama y decidimos lanzarnos antes a ofrecer sistemas revolucionarios para innovar a grandes empresas. Este cambio en el modelo de negocio nos garantizó comenzar a tener ingresos, que a su vez facilitó posteriores rondas de financiación.
-    Seleccionar la financiación. Cada proyecto tiene distintas necesidades, y no todas las formas de financiarse resultan óptimas. No todos los proyectos necesitan un VC desde el principio. En cualquiera de los casos, en nuestra experiencia, la financiación privada es difícil pero no imposible de conseguir. Al principio, siempre está la posibilidad de los FFF (friends familly & Fools), y los Angel Investors, que para nosotros han sido clave. Y en un segundo momento, como dice Keneth Morse, Catedrático Emprendimiento e Innovación del  MIT, “Cash Flow is more important than your mother”, el cash flow es más importante que tu madre, o lo que es lo mismo, la mejor financiación son los ingresos que vienen de tus clientes.
-    Derrochar pasión. Algo que no hay ningún emprendedor que no repita constantemente. Pero es verdad. Para tener éxito hay que creer en tu idea, y transmitir ese entusiasmo a todos los que te rodean: equipo, clientes, inversores… Además no hay que tener miedo al fracaso. Si las cosas salen mal, y lo digo desde la experiencia, no pasa nada. Se aprende mucho, y se empieza de nuevo. Creo que me hubiera arrepentido mucho más de no haber intentado los proyectos que a lo largo de la vida me han salido mal, que de lidiar con los fracasos. En el Congreso lo repitieron muchos ponentes: en España se estigmatiza el fracaso, y esto solo perjudica nuestras posibilidades de contar cada vez con más emprendedores que generen innovación, empleo y riqueza. Sinceramente creo que el fracaso no es para tanto, es más, es muy necesario, porque de los proyectos que salen mal se aprende muchísimo.

Y la más importante y en la que coinciden emprendedores como Carlos Blanco o Jesús Monleón ¡Estar bien formado! Por cierto este último dirige este excelente master para emprendedores.

Crear buenos hábitos

Forjar un modo de ser entusiasta, dinámico, emprendedor y con los pies sobre la tierra, son algunas de las cualidades que distinguen a la persona optimista.

El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades; la diferencia es mínima, pero tan significativa que nos invita a cambiar de una vez por toda nuestra actitud.

Alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo, por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos, algunas veces las cosas no resultan como deseábamos. El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las fallas, errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas.

Normalmente la frustración se produce por un fracaso, lo cual supone un pesimismo posterior para actuar en situaciones similares. La realidad es que la mayoría de nuestros tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión. ¿Para qué sirve entonces la experiencia? Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro.

El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa. Sería muy soberbio de nuestra parte, pensar que poseemos el conocimiento y los recursos necesarios para salir triunfantes en toda circunstancia.

Cualquiera que ha sido campeón en alguna disciplina, llegó a colocarse en la cima por su esfuerzo, perseverancia y sacrificio, pero pocas veces, o mejor dicho nunca, se hace alusión a su optimismo, a esa entrega apasionada por alcanzar su fin, conservando la confianza en sí mismo y en las personas que colaboraron para su realización. El optimismo refuerza y alienta a la perseverancia

El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo o con una vaga idea de la administración requerida, por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño, ya que carece de las herramientas y fundamentos esenciales para lograrlo.

En otras circunstancias nos engañamos e inventamos una falsa realidad para hacernos la vida más fácil y cómoda. Basta mencionar al estudiante que se prepara poco y mal antes de sus evaluaciones, esperando obtener la calificación mínima y necesaria para “salir del paso”, sin darse cuenta que su falso optimismo lo llevará –tarde o temprano- al fracaso.

Se podría pensar que el optimismo nada tiene que ver con el resto de las personas, sin embargo, este valor nos hace tener una mejor disposición hacia los demás: cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva y abierta; en el trabajo, una personalidad emprendedora; en la escuela, profesores y alumnos dedicados. Si nuestras expectativas no se cumplen, lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar, aprender y adaptarse con nuestra ayuda. El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento, para motivar, para servir.

En la amistad y en la búsqueda de pareja también es necesario ser optimista. Algunas personas se encierran en sí mismos después de los fracasos y las desilusiones, como si ya no existiera alguien más en quien confiar. El optimismo supone reconocer que cada persona tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes, pero también sus defectos, los cuales debemos aceptar y buscar la manera de ayudarles a superarlos.

El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta:

- Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes. Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa.

- Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones, en vez de hacer críticas o pronunciar quejas.

- Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto.

- Aprende a ser sencillo y pide ayuda, generalmente otras personas encuentran la solución más rápido.

- No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas no se solucionan por sí mismas. De lo contrario es imprudencia, no optimismo.

No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje. Todo requiere esfuerzo y el optimismo es la alegre manifestación del mismo, de esta forma, las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga, convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.

¡Deja de quejarte… pregúntate cómo rellenar el vaso!

Las últimas reformas han sido duras, muy duras, y lo peor es que somos muchos quienes creemos que… ¡no van a servir para mucho y que, al contrario, pondrán en peligro aún más nuestra economía! En efecto, analizando únicamente las medidas más importantes, podemos observar que:

- La eliminación de la paga de Navidad a los funcionarios tendrá repercusiones desastrosas para el consumo el próximo diciembre, perjudicando aún más al pequeño comercio, que ya sufre tremendamente para sobrevivir desde hace años. Asimismo, la reducción de la prestación por desempleo complicará aún más la situación de muchos parados, que ya tenían dificultades para llegar a fin de mes.

- La subida del IVA, que genera para el particular otro aumento más del coste de la vida, ya demostró hace un par de años que no funciona, dado que la recaudación apenas aumentó (y desgraciadamente, se fomenta aún más el “B”). Es más, no se puede entender la jugada del gobierno de aumentarlo en algunos sectores en concreto, pasando de un IVA reducido del 8% al 21%, como es el caso del sector del ocio (cine, teatro, espectáculos) o de las peluquerías, que ya tenían grandes dificultades para seguir en pie (no se debe olvidar que el mundo del cine, por ejemplo, ya sufre enormemente en su lucha diaria contra la piratería y que este último golpe tendrá como consecuencia el cierre de muchas salas en España).

- Suprimir las bonificaciones a la contratación hará, probablemente, que los valientes que todavía se atrevían a hacerlo se lo piensen 2 veces y, seguramente, seguirá aumentando la tasa del paro hasta niveles del 26-28%.

- El incremento de 6 puntos en la retención del IRPF para los autónomos perjudicará drásticamente su liquidez, dificultando aún más su capacidad para mantener o ampliar su actividad profesional (ya sufrían de la sequia de los créditos bancarios).

Y podría seguir con muchos más ejemplos… El malestar se encuentra en todas partes y no pasa un día sin que haya una manifestación en contra de los recortes. En cualquier reunión de carácter profesional o personal, no se habla de otra cosa.

¿Nos hemos olvidado que estamos en democracia y que el gobierno que ahora está en el poder es el que hemos elegido? Bien es cierto que no han cumplido nada de lo que anunciaban en su campaña (tampoco la ley de emprendedores, que para muchos era una de las vías más importantes para relanzar la economía del país y que ya no parece tener ninguna prioridad), pero, ¿de qué sirve seguir quejándose? Es lo que hay y tenemos que adaptarnos.

No cabe ninguna duda. Estamos en crisis y probablemente sea de las peores en las últimas décadas, pero tampoco hay que olvidar que de las crisis salen las mejores compañías, las mejores iniciativas y que siempre existen grandes oportunidades. Los que logren sobrevivir y adaptarse hoy serán los líderes de mañana. ¿No creéis que ya va siendo hora de preocuparse un poco de lo que podemos hacer para el país, en vez de esperar que estos políticos encuentren alguna receta milagrosa? A pesar de “la que está cayendo” y de las dificultades que nos tocan de cerca a todos, ya es hora de dejar atrás el pesimismo y empezar a pensar en positivo. Sé que es muy complicado. Soy de los primeros que quieren de vez en cuando tirar la toalla y largarme a otro país (al final, soy extranjero y ya lo hice en el pasado), pero si se tiene el coraje para volver a empezar fuera desde cero, a lo mejor… ¿no vale la pena seguir intentándolo en España, donde tenemos amigos y familiares que pueden apoyarnos?

Muchas veces se comenta que el trabajador ve el vaso medio vacío mientras que el emprendedor lo ve medio lleno. Los próximos meses van a ser duros, pero ninguna batalla se ha ganado sin empezarla. Hay que empezar a cambiar el chip, positivar y tener una actitud emprendedora. Sólo existen dos maneras de salir de la crisis: emprendiendo o apoyando a otros a emprender, ya sea ayudándoles con su financiación, con consejos, o simplemente con apoyo moral.

¡Hoy en día toca apoyarnos entre todos para pensar cómo volver a rellenar el vaso!

 

Articulo publicado por Sébastien (@sebchartier) en su blog de CincoDias.com

 

Las cuatro generaciones de profesionales en una empresa

En toda empresa conviven profesionales muy diversos, desde jóvenes que se enfrentan a su primer empleo y llegan cargados de energía hasta expertos que siguen rigiéndose por normas estrictas. Aunque estas diferencias puedan parecer a simple vista un motivo de discordia, la unión de las distintas generaciones empresariales puede ser muy beneficiosa para la compañía, permitiendo obtener diferentes enfoques y mentalidades.

Para evitar posibles conflictos, es necesario conocer a fondo cómo es cada una de estas generaciones y saber qué papel desempeñan en una empresa. Así, según un estudio de Randstad, la mentalidad de estas generaciones está muy influida por la época en la que les ha tocado vivir. Por ello, será necesario que el líder comprenda la situación de jóvenes y mayores y saque partido de todos sus trabajadores si quiere lograr sus metas.

En toda empresa se distinguen cuatro generaciones de profesionales:

- Newton o Generación Z. Son los más jóvenes de la empresa y por tanto los más concienciados con las nuevas tecnologías e Internet. Además de haber estudiado una carrera universitaria tienen formación superior especializada en distintas áreas profesionales. Entre sus defectos, les cuesta recibir órdenes arbitrarias o autoritarias de sus superiores y quieren conseguir los resultados rápidamente.

- Generación Y. Estos profesionales son esenciales para la motivación del trabajo en equipo. Destacan por su optimismo y sus ganas por aportar nuevas ideas y colaborar con el resto de compañeros. Además, suelen ser multifuncionales y tienen un gran respeto por la autoridad.

- Generación X. Tienen una gran experiencia profesional a sus espaldas. Se trata de profesionales escépticos, independientes y pragmáticos que no temen a los directivos y suelen chocar con ellos bastante. Además, necesitan un equilibrio entre su vida laboral y personal.

- Baby Boomers. Al igual que los profesionales de la Generación Y, son personas muy optimistas que están muy preparados tanto para servir a otros como para guiar y orientar al resto del equipo. Además también cuentan con larga experiencia, aunque quizás por ello suelen tener una relación amor-odio con su jefe.

Cómo conseguir una promoción en tu trabajo

Si crees que ya va siendo hora de ser promovido en tu empresa pero aún no lo has logrado, el portal Real Simple ha publicado una serie de consejos que te ayudarán a alcanzar la promoción en tu trabajo.

1. Habla con tu jefe y dile en qué se equivoca. Algunos jefes disfrutar cuando alguien inteligente desafía sus pensamientos. Esto no significa que debas cuestionar todo lo que dice tu jefe, sino que cuando discrepes con él sobre algunos puntos y tengas un pensamiento formado al respecto, seas capaz de decírselo directamente. Lo valorará de manera positiva.

2. Explica las malas noticias primero. A los jefes no les gusta que les cuentes lo fantástico que eres, prefieren que les expliques qué está saliendo mal o q lo que es más importante, qué estás haciendo para solucionarlo. Como buen empleado debes mantener al tanto de todos los problemas serios que suceden en la oficina a tu jefe. Esto te permitirá por un lado demostrarle que están al tanto del problema y de lo que pasa en tu departamento y que estás  trabajando para resolverlo. Y, por otro, darle tiempo para que busque su propia solución.

3. No traslades tus dramas al jefe. Guárdate las quejas.  En el trabajo no todo va a ser de color rosa. Probablemente deberás trabajar con diferentes personas y en situaciones que no son las ideales. Aunque esto te suponga un problema, no lo traslades a tu superior. Recuerda que tu trabajo  consiste en hacer su vida más fácil.

4. Sonríe. Aunque te encuentres sobrecargado de tareas, lo mejor que puedes hacer es respirar profundamente, mostrar una sonrisa  agradecer por la oportunidad que te han dado. Para tu jefe será bueno creer que disfrutas de tu trabajo.

Liderazgo. Tipos, estilos y enfoques para el líder

La importancia de un buen liderazgo para que las personas, individual y colectivamente, puedan rendir dependen de las conductas de liderazgo del director, en gran medida, la motivación y la autoconfianza de los que dependen de él, así como el estrés y la cohesión del grupo, variables todas ellas de enorme trascendencia para optimizar el rendimiento.

Un líder puede utilizar distintos estilos para liderar.

Cualquiera que sea el estilo de liderazgo, básicamente se tienen en cuenta tres enfoques:

- Prioridad en el rendimiento o en la persona.

- Grado de participación de los liderados.

- Forma de guiar a los liderados.

Prioridad en el rendimiento o en la persona

Esta dimensión refleja un aspecto de muchísima importancia en el liderazgo. Tú objetivo como líder debe centrarse en encontrar el equilibrio adecuado entre ambas parcelas: una sensibilidad por las personas que favorezca que el día a día resulte agradable y estimule a involucrarse en los proyectos conjuntos, pero que no eclipse los objetivos de rendimiento.

Si la sensibilidad por la persona predomina sobre el rendimiento, el equipo corre el riesgo de caer en un acomodamiento que le impedirá progresar, pero por otro lado, preocuparte por las personas y fomentar una buena relación social son factores importantes para que el grupo se sientan a gusto y trabaje mejor.

A través de mucha sensibilidad por las personas se llega mejor al rendimiento que estableciendo otra prioridad. Un líder debe aprender a combinar ambos estilos de liderazgo.

Participación de los liderados

¿En qué medida participan las personas a las que lideras?, ¿Nada?, ¿Sólo les informas?, ¿les consulta?, ¿les involucra en el proceso de toma de decisiones?, ¿les delegan cometidos?…

Un liderazgo más autocrático, implica una mínima participación. Si tú como director, dices lo que hay que hacer y dejas poco o ningún margen para la iniciativa personal, tu equipo finalmente, se acostumbrará a que les indiques tanto el camino a seguir, que incluso temerán tomar decisiones.

En el otro extremo está la delegación “Hazlo tú”. Si trasladas la responsabilidad a una o varias personas de tu equipo y le das más o menos poderes para actuar. Esto no quiere decir que te desentiendas, pero sí que cedes el control a otra persona. Pero hay que tener en cuenta un aspecto muy importante en la delegación, y es delegar responsabilidades en la persona que verdaderamente los pueda asumir.

¿Qué grado de participación es mejor?

Dependerá de las circunstancias que estén presentes y de las características de las personas involucradas.

Tu habilidad como director debe consiste en combinar distintos grado de participación. Tu objetivo debe ser involucrar a las personas lideradas dándoles responsabilidades y respetando su espacio, pero transmitiéndoles, al mismo tiempo, que estás ahí asumiendo tu responsabilidad de mando, y que cuando hace falta, “no te tiembla el pulso”.

Guía a los liderados

¿Cómo guías a tus liderados?

En relación con conceder una mayor o menor participación, se sitúa el “cómo guía”, cómo conduces a las personas que lideras.

- Una forma de guiar es establecer y evaluar objetivos. Mediante el establecimiento, el camino a seguir queda señalado, mediante la evaluación periódica, compruebas cómo van las cosas y, a partir de ahí, decides la actuación siguiente.

- Otras veces, el líder guía informando. No necesariamente para decir lo que hay que hacer. También informas de aspectos que consideras relevantes para que tus empleados realicen su tarea. A partir de ahí, cada uno se dedica a su cometido.

- Otra manera es a través del propio ejemplo. Tu comportamiento es el adecuado a imitar. Comportamiento por imitación. Y en relación con esto, se establece un “feedback” o “reconocimiento por tu parte a los liderados”.

El feedback (dar y recibir) es otra forma de guiar. Ya que relacionado con éste, está el elogio o el reconocimiento. Si refuerzas los comportamientos correctos, estas señalando, qué debe repetirse, por dónde se debe ir.

Tu habilidad de líder consiste en combinar estas variantes en función de las circunstancias presentes y las características de las personas que están a tu cargo. En realidad, consiste en que tengas la habilidad para elegir el estilo más apropiado en cada caso.

Como norma general, es conveniente que utilices todos los estilos participativos, reservando el autocrático para los momentos en los que resulte imprescindible. De esta forma motivarás más a las personas a tu cargo, y tendrás “en la reserva” una herramienta poderosa (el estilo autocrático), que podrás utilizar con mayor eficacia cuando te haga falta.

Publicado por Carolina Hernández Vega en gestiopolis.com