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¡Deja de quejarte… pregúntate cómo rellenar el vaso!

Las últimas reformas han sido duras, muy duras, y lo peor es que somos muchos quienes creemos que… ¡no van a servir para mucho y que, al contrario, pondrán en peligro aún más nuestra economía! En efecto, analizando únicamente las medidas más importantes, podemos observar que:

- La eliminación de la paga de Navidad a los funcionarios tendrá repercusiones desastrosas para el consumo el próximo diciembre, perjudicando aún más al pequeño comercio, que ya sufre tremendamente para sobrevivir desde hace años. Asimismo, la reducción de la prestación por desempleo complicará aún más la situación de muchos parados, que ya tenían dificultades para llegar a fin de mes.

- La subida del IVA, que genera para el particular otro aumento más del coste de la vida, ya demostró hace un par de años que no funciona, dado que la recaudación apenas aumentó (y desgraciadamente, se fomenta aún más el “B”). Es más, no se puede entender la jugada del gobierno de aumentarlo en algunos sectores en concreto, pasando de un IVA reducido del 8% al 21%, como es el caso del sector del ocio (cine, teatro, espectáculos) o de las peluquerías, que ya tenían grandes dificultades para seguir en pie (no se debe olvidar que el mundo del cine, por ejemplo, ya sufre enormemente en su lucha diaria contra la piratería y que este último golpe tendrá como consecuencia el cierre de muchas salas en España).

- Suprimir las bonificaciones a la contratación hará, probablemente, que los valientes que todavía se atrevían a hacerlo se lo piensen 2 veces y, seguramente, seguirá aumentando la tasa del paro hasta niveles del 26-28%.

- El incremento de 6 puntos en la retención del IRPF para los autónomos perjudicará drásticamente su liquidez, dificultando aún más su capacidad para mantener o ampliar su actividad profesional (ya sufrían de la sequia de los créditos bancarios).

Y podría seguir con muchos más ejemplos… El malestar se encuentra en todas partes y no pasa un día sin que haya una manifestación en contra de los recortes. En cualquier reunión de carácter profesional o personal, no se habla de otra cosa.

¿Nos hemos olvidado que estamos en democracia y que el gobierno que ahora está en el poder es el que hemos elegido? Bien es cierto que no han cumplido nada de lo que anunciaban en su campaña (tampoco la ley de emprendedores, que para muchos era una de las vías más importantes para relanzar la economía del país y que ya no parece tener ninguna prioridad), pero, ¿de qué sirve seguir quejándose? Es lo que hay y tenemos que adaptarnos.

No cabe ninguna duda. Estamos en crisis y probablemente sea de las peores en las últimas décadas, pero tampoco hay que olvidar que de las crisis salen las mejores compañías, las mejores iniciativas y que siempre existen grandes oportunidades. Los que logren sobrevivir y adaptarse hoy serán los líderes de mañana. ¿No creéis que ya va siendo hora de preocuparse un poco de lo que podemos hacer para el país, en vez de esperar que estos políticos encuentren alguna receta milagrosa? A pesar de “la que está cayendo” y de las dificultades que nos tocan de cerca a todos, ya es hora de dejar atrás el pesimismo y empezar a pensar en positivo. Sé que es muy complicado. Soy de los primeros que quieren de vez en cuando tirar la toalla y largarme a otro país (al final, soy extranjero y ya lo hice en el pasado), pero si se tiene el coraje para volver a empezar fuera desde cero, a lo mejor… ¿no vale la pena seguir intentándolo en España, donde tenemos amigos y familiares que pueden apoyarnos?

Muchas veces se comenta que el trabajador ve el vaso medio vacío mientras que el emprendedor lo ve medio lleno. Los próximos meses van a ser duros, pero ninguna batalla se ha ganado sin empezarla. Hay que empezar a cambiar el chip, positivar y tener una actitud emprendedora. Sólo existen dos maneras de salir de la crisis: emprendiendo o apoyando a otros a emprender, ya sea ayudándoles con su financiación, con consejos, o simplemente con apoyo moral.

¡Hoy en día toca apoyarnos entre todos para pensar cómo volver a rellenar el vaso!

 

Articulo publicado por Sébastien (@sebchartier) en su blog de CincoDias.com

 

Las cuatro generaciones de profesionales en una empresa

En toda empresa conviven profesionales muy diversos, desde jóvenes que se enfrentan a su primer empleo y llegan cargados de energía hasta expertos que siguen rigiéndose por normas estrictas. Aunque estas diferencias puedan parecer a simple vista un motivo de discordia, la unión de las distintas generaciones empresariales puede ser muy beneficiosa para la compañía, permitiendo obtener diferentes enfoques y mentalidades.

Para evitar posibles conflictos, es necesario conocer a fondo cómo es cada una de estas generaciones y saber qué papel desempeñan en una empresa. Así, según un estudio de Randstad, la mentalidad de estas generaciones está muy influida por la época en la que les ha tocado vivir. Por ello, será necesario que el líder comprenda la situación de jóvenes y mayores y saque partido de todos sus trabajadores si quiere lograr sus metas.

En toda empresa se distinguen cuatro generaciones de profesionales:

- Newton o Generación Z. Son los más jóvenes de la empresa y por tanto los más concienciados con las nuevas tecnologías e Internet. Además de haber estudiado una carrera universitaria tienen formación superior especializada en distintas áreas profesionales. Entre sus defectos, les cuesta recibir órdenes arbitrarias o autoritarias de sus superiores y quieren conseguir los resultados rápidamente.

- Generación Y. Estos profesionales son esenciales para la motivación del trabajo en equipo. Destacan por su optimismo y sus ganas por aportar nuevas ideas y colaborar con el resto de compañeros. Además, suelen ser multifuncionales y tienen un gran respeto por la autoridad.

- Generación X. Tienen una gran experiencia profesional a sus espaldas. Se trata de profesionales escépticos, independientes y pragmáticos que no temen a los directivos y suelen chocar con ellos bastante. Además, necesitan un equilibrio entre su vida laboral y personal.

- Baby Boomers. Al igual que los profesionales de la Generación Y, son personas muy optimistas que están muy preparados tanto para servir a otros como para guiar y orientar al resto del equipo. Además también cuentan con larga experiencia, aunque quizás por ello suelen tener una relación amor-odio con su jefe.

Consejos para compaginar estudios y trabajo

Cuando estás trabajando y decides embarcarte en un estudio de Postgrado, seguro que es porque le vas a sacar un beneficio profesional a medio o largo plazo, incluso a corto en muchas ocasiones, pero por otro lado esto conlleva un esfuerzo adicional y la recomendación es que dejes de lado los agobios y te organices lo mejor posible. Por eso, te ofrecemos una pequeña lista de sugerencias para que logres compaginar con éxito estudios y trabajo. Toma nota:

1. Haz uso de una agenda con calendario. Para encontrar un equilibrio entre el trabajo y los estudios elabora un calendario en el que fijes las fechas más importantes, ya sean exámenes, trabajos, o reuniones de trabajo… Así podrás ordenar todas tus actividades y saber qué tienes que hacer cada día. Eso sí, no seas muy riguroso pues tu agenda puede estar sujeta a posibles cambios.

2. Ten a mano una libreta. Tendrás tantas cosas en la cabeza que lo mejor será que las anotes por si en algún momento te falla la memoria. Te pueden surgir ideas mientras estudias sobre temas del trabajo y al contrario, apunta todo.

3. Fija tus prioridades. Aunque tengas que hacer muchas cosas, no todas serán igual de importantes. Antes de empezar la semana, repasa todo lo que tienes por delante y organízate en función de la relevancia de la tarea o los plazos de entrega. No te preocupes si al principio no puedes cumplir con todos tus objetivos, poco a poco irás organizándote mejor.

4. Consigue que tu entorno colabore. Además del trabajo y el estudio, cuando llegues a casa tienes que colaborar con las tareas del hogar. Pasar todo el día fuera hará que llegues demasiado cansado como para trabajar en casa. Habla con tus familiares para llegar a un acuerdo sobre cómo repartir las tareas entre semana.

5. Motivación. Estar ocupado todo el día conlleva agotamiento físico pero también mental, además de llevar un ritmo de vida frenético que puede acabar con síntomas como estrés. Ten en cuenta que tu salud es lo primero y sobre todo recuerda por qué estás haciendo este esfuerzo y cuáles serán sus beneficios.