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Negocios que triunfan sin necesidad de abrir un local

Para que tu empresa tenga éxito no es necesario contar con una buena ubicación ni con el mejor establecimiento. Un ordenador, un móvil y tu capacidad para encontrar clientes son las claves ganadoras.

Con un ordenador y un móvil, una estilista, por ejemplo, puede gestionar su actividad sin problemas. Enrique Dubois, consejero delegado de la incubadora de empresas Mola, asegura que él fue testigo del éxito de una joven que hacía la pedicura y la manicura a domicilio sólo con la ayuda de un teléfono y un ciclomotor con el que recorría la ciudad de Barcelona para ofrecer sus servicios. Gracias al boca a boca logró, en poco tiempo, ganar 6.000 euros al mes pintando uñas de casa en casa, que más tarde invirtió en un centro de belleza. Sin embargo, “si hubiera querido, podría haberse ahorrado el local y haber contratado a más maquilladoras a domicilio multiplicando, de esta manera, su beneficio por tres”.

VIABILIDAD

Un local físico no puede determinar el éxito de un negocio. Su viabilidad obedece a factores como los márgenes de beneficio que pueda tener, la demanda de la zona a cubrir, los riegos y las oportunidades. David Alva, presidente de la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (Ceaje), considera, además, que la viabilidad de un negocio sin sede física pasa por apostar por la tecnología. “En este tipo de empresas es esencial contar con un portal online con mucha usabilidad e información práctica para el cliente, ya que es su carta de presentación”.

Para Juan Martínez de Salinas, ponente y bloguero, también es esencial la viralidad que el emprendedor pueda realizar a través del boca a boca y de las redes sociales. Asegura que “con planificación, organización y un enfoque claro del negocio una empresa sin sede puede tener larga vida”. Su mejor ejemplo son los conferenciantes que viven exclusivamente de esta actividad. “La clave está en que se especializan en un área de conocimiento concreta, a su medida y con su estilo propio. Son personas que se reinventan constantemente e interactúan en múltiples proyectos para tener bastantes opciones, en caso de que les falle la principal. Su gran valor es su marca personal”, añade Martínez de Salinas.

Este momento, además, obliga a muchos emprendedores a ser muy exigentes con sus gastos, y un local para algunos negocios “es un cargo absurdo que hay que evitar a toda costa”, indica Dubois. En este sentido, Internet y el fenómeno del coworking han cambiado la forma en la que trabajamos. También ha variado la manera en la que interactúan los consumidores con la empresa. Ahora muchos negocios se gestionan por teléfono, email o videoconferencia, y en la mayoría de los casos se cierran acuerdos en un encuentro físico para ofrecer al cliente mayor seguridad. “Contar con una sede física a la que poder acudir no tiene por qué generar mayor confianza, pues ahora ya tenemos ejemplos que muestran que una empresa con una oficina a pie de calle no es sinónimo de profesionalidad. Por eso, tiene que producirse un cambio en la mentalidad de la sociedad española sobre la forma de prestar servicios”, asegura Martínez de Salinas.

Franquicias para trabajar sin salir de casa

Femxa for business es una empresa dedicada a impartir y gestionar soluciones integrales de formación. Los emprendedores que elijan esta franquicia no necesitan local físico ni tampoco una experiencia previa, pues cuentan con el soporte del Grupo Femxa. La inversión total parte de 13.500 euros.

Micomcom. Esta enseña se dedica a la comercialización de campañas de márketing y comunicación para pequeñas y medianas empresas. Su actividad no requiere un local físico y su inversión asciende a los 9.995 euros.

Harvey & Lluch Consultores. Es una consultoría de empresas especializada en nuevas tecnologías y sociedad de la información, en especial en la implantación y desarrollo en las entidades jurídicas. Disponer de un local no es necesario inicialmente y su inversión total alcanza los 8.000 euros.

Geswebs es una franquicia dedicada a ofrecer soluciones en Internet, desde la creación de la web y su mantenimiento hasta servicios complementarios como el posicionamiento, no requiere un local físico y su inversión total es de 3.000 euros.

Costasur.com. Esta franquicia no requiere local físico porque desarrolla su negocio a través de Internet, ya que es un portal especializado en servicios turísticos. La inversión total es de 1.950 euros y ya está incluído el canon.

CASOS DE ÉXITO

Un espacio para profesionales
Ana Vaquero sabe que no hace falta un espacio físico para poder desarrollar su actividad profesional. Ella dejó un puesto fijo como secretaria de dirección para hacer realidad su sueño: fomentar que las empresas inviertan en capital humano. Para ello, decidió formarse a través de cursos que pagaba trabajando a domicilio como masajista. No necesitó local ni ordenador. Diseñó unas tarjetas de visita con su teléfono que fue repartiendo por las tiendas más visitadas de Salamanca y así fue haciéndose un nombre en ese sector.

Sin embargo, Vaquero reconoce que en esa época parecía imprescindible tener un espacio físico para generar confianza y en 2007 inauguró Armonía, un local en el que los profesionales que no tienen un lugar ni una oficina donde desarrollar su actividad pueden hacerlo. De esta manera, esta emprendedora para emprendedores consiguió lo que buscaba: dar apoyo a profesionales que no cuentan con los recursos necesarios. Armonía también realiza actividades y eventos fuera del centro.

Cuando el arte se sirve a domicilio
Carmen Montero siempre se ha dedicado al mundo del arte. Durante años ha estado trabajando por cuenta ajena para empresas de este sector y ha expuesto en galerías de España e Italia. Fue en uno de estos eventos cuando se dio cuenta de que había un nicho de mercado sin explotar: la gente que iba a ver sus cuadros los compraba en función de si le encajaban con la decoración de su vivienda. En ese momento decidió cambiar su orientación laboral y adaptar su trabajo a los gustos y necesidades de sus clientes.

De esta forma se convirtió en autónoma y comenzó, hace ya diez años, a crear retratos y murales a medida. Un negocio en el que no necesita una sede física, pues el taller lo tiene en su casa y la mayoría de trabajos los realiza en el domicilio del cliente. Su secreto reside en la flexibilidad. En su estudio hace las primeras pruebas y el resto del tiempo de trabajo lo realiza fuera. Ha pintado un mural para el rectorado de la Universidad de Elche, ha trabajado para varias oficinas en Alicante y también tiene diversos clientes en Madrid.

 

Articulo publicado en Expansion.com

El desafío de reinventarse como líder

El ejercicio de la responsabilidad gerencial implica retarse diariamente frente a los desafíos organizacionales que plantea la realidad del mercado y en reconocer que su gestión puede dar mejores resultados, que su trabajo será calificado por las partes interesadas por las evidencias de éxito que obtenga y no por el número de horas que trabaja, por la rentabilidad generada y no por los informes entregados, por los nuevos negocios y clientes que trajo a la organización y no por el número de problemas que resolvió, por los crecimientos que tuvo en lo financiero y no por las veces que salió tarde de la oficina.

Ser gerente, con vocación de líder, implica también identificar los factores que generan desconfianza al interior de la empresa, reconocer los elementos que agregan valor y los que producen división en los procesos, motivar a los que con su actitud contribuyen al logro de los objetivos propuestos y tomar decisiones a veces dolorosas y difíciles pero necesarias para mantener y conservar la imagen y reputación de la empresa ante clientes y proveedores. Ser gerente va más allá de un cargo que se asigna, es la oportunidad de diseñar e implantar un modelo de gestión que sea reconocido y valorado por todos los que le rodean.

El liderazgo es un atributo del cual se ha hablado mucho en la literatura organizacional y que se establece como paradigmático en la acción de quienes tienen la responsabilidad de guiar y llevar las riendas de la organización, de formular o cumplir las estrategias organizacionales que aseguren la permanencia y crecimiento de la empresa en el futuro cercano. Ser líder es una competencia personal que es urgida y requerida por todos los que conforman el equipo de trabajo y que esperan una directriz clara del punto de llegada, el líder se convierte en referente de todos los convocados, de todos los que día a día reconocen que necesitan saber hacia dónde se dirige la organización.

Es preciso recordar aquí, referenciando a Tom Peters, que la responsabilidad del líder es cambiar la reglas antes que otro lo haga, ser propositivo y que es mejor ser cuestionado por hacer que por permanecer inmóvil sin disipar la ambigüedad y la incertidumbre que genera el no identificar los factores que anuncian la llegada de nuevos tiempos, quizá tormentosos y riesgosos para la permanencia de la organización en un mercado cada vez más competido y menos compasivo.

Hemos escuchado hasta el cansancio quizá, que los éxitos del ayer no aseguran los del mañana y sin embargo queremos, en muchas ocasiones, refugiarnos en las tibias aguas de la mediocridad, conformándonos con cumplir los objetivos en su límite inferior y dejando que las cosas sucedan. Es posible que en ocasiones tengamos la tentación de ocultar la cabeza como el avestruz y esperar que la crisis pase, finalmente ya en otras ocasiones esta fórmula sirvió. Sin embargo la realidad es que hay decisiones que no dan espera y que es preciso incluso arriesgarnos para recuperar el liderazgo perdido, el liderazgo personal, del equipo o de la organización.

Los gerentes de las áreas, así como los de las organizaciones, tienen una responsabilidad que va más allá del día a día y es la de diseñar planes de acción capaces de motivar e involucrar a los miembros del equipo en la búsqueda y encuentro de resultados diferenciadores.

Durante muchos años los gurús de la administración nos han llevado por los caminos de las metáforas, de las historias empresariales, de los conceptos complejos y de los sencillos, de los sistemas de gestión certificables y no certificables, de las teorías que van de la A hasta la Z, de los modelos de gestión y administración, etc…, de tal manera que quizá nuestra biblioteca se convirtió en el recetario de fórmulas, algunas mágicas y otras ayudadas con software de alto valor con el fin de encontrar el remedio a los problemas que identificamos en las empresas. Hemos transitado una historia llena de leyendas ganadoras, de empresas que han aplicado estos modelos y lograron convertirse en referente paradigmático de la gestión empresarial, sin embargo la realidad se encarga todos los días de mostrarnos que quizá en este menú no hemos incluido todas las opciones o quizá, por el contrario, tiene muchas cosas y lo que pretendía ser una solución sencilla termino por convertirse en una compleja experiencia que genera resistencia y rechazo en la organización.

La turbulencia organizacional es una premisa casi que requerida en las empresas de hoy, se navega entre la tormenta de la competencia y la esperanza de encontrar el océano azul aparece como una posibilidad en el horizonte. La organización deberá emerger con talentos cargados de iniciativas y confía en que sus líderes reconocerán las mejores opciones para avanzar hacia el logro de las estrategias planteadas como ganadoras.

El liderazgo gerencial requiere entonces algunas características que nutren la gestión en la empresa pero también en la vida personal, implica la capacidad de reinventarse a sí mismo por medio del reconocimiento de las características claves del proceso de crecimiento personal. A continuación propongo un decálogo que seguramente estará incompleto pero al menos será el punto de partida para todos aquellos líderes que se sienten fatigados en el camino y quisieran hacer un pare para tomar un segundo aire que les permita descubrir que pueden y tienen mucho para dar en la cotidianidad que le corresponde enfrentar.

Como digo, es posible que falten muchas más cualidades, competencias, valores o factores, pero es un comienzo que seguro servirá para revisar y recomponer aquello que reconocemos que podemos hacer mejor.

El líder que se reinventa a sí mismo es una persona que se caracteriza e identifica por ser:

  1. Integro: puede definirse como una persona que hace lo correcto aunque le resulte difícil y que guarda coherencia entre lo que piensa y lo que hace, su comportamiento social le lleva a reconocer que lo privado y lo público son dos instancias diferentes pero no contradictorias y que por tanto lo que se diga en privado puede ser repetido en público. Vale por lo que es y pone al servicio de los demás todas sus potencialidades de tal manera que se convierte en referente de su equipo de trabajo, enfrenta nuevos escenarios con la certeza que su actuar será guiado por las conductas adecuadas.
  2. Respetuoso: Su alcance tiene que ver con la capacidad de reconocer y valorar las diferencias entre las personas que confirman el equipo, el líder que no agrede ni atropella las maneras de pensar diferentes o las opiniones que no se parecen a la suya. El respeto atiende al entendimiento de las características que nos hacen diferentes, entender que podemos no estar de acuerdo pero los comportamientos deben ajustarse a los parámetros que social o culturalmente se han establecido.
  3. Capaz: Se entiende que un líder posee unos conocimientos y habilidades que le permiten ofrecer respaldo con su actuación a los miembros del equipo, se refiere a la competencia que desarrolla el líder en situaciones específicas. Las capacidades serán de gran impacto en la medida en que sean utilizadas en el momento requerido. Este aspecto es crucial ya que en muchas ocasiones confiamos en las capacidades del líder y éste defrauda porque no las utiliza en el momento y en las circunstancias requeridas.
  4. Talentoso: Se refiere a que tiene la oportunidad de evidenciar su habilidad para aprovechar al máximo los conocimientos y habilidades de las personas que integran su equipo de trabajo, los ubica donde pueden dar un rendimiento superior y hace el seguimiento necesario para obtener los resultados esperados. Un líder talentoso tiene el potencial para reconocer sus fortalezas y debilidades frente a los diferentes retos que a diario se presentan en su gestión, establece rutinas que permitan resolver lo urgente e importante y desarrolla estrategias orientadas a planear las actividades requeridas en su cargo.
  5. Humilde: El líder tiene un autoconcepto de sí mismo que le permite reconocer e identificar las fronteras de sus capacidades y sus talentos, pone al servicio de los demás sus habilidades y contribuye generosamente sin esperar que su aporte sea exaltado como determinante por el equipo. La humildad es el silencio que le permite escuchar a los demás en su contexto, es la posibilidad que se brinda el líder de alejar la soberbia que en muchas ocasiones conduce al fracaso a las organizaciones, es comprender que los otros tienen algo valioso que decir, que la competencia también puede enseñar y de la cual se debe aprender cada día.
  6. Comunicador: Reconoce que todos en el equipo deben conocer y saber hacia dónde se dirige el área o la empresa, crea espacios donde todos puedan expresar sus opiniones y establece mecanismos que le permiten a todos conocer los avances, dificultades en el desarrollo de los proyectos y tareas del equipo de trabajo. Ser un líder comunicador es una oportunidad para desarrollar la asertividad como factor diferenciador en la relación interpersonal.
  7. Innovador: El liderazgo siempre requiere de alguien capaz de imaginar el futuro que no ha llegado pero que es posible construir. Proponer nuevos escenarios para obtener mejores resultados, potenciar las capacidades y generar alternativas para aprovechar de la mejor manera las nuevas tecnologías disponibles. Este líder interpreta las nuevas realidades y las transforma en beneficio de los resultados esperados en la gestión.
  8. Visionario: Si por algo se caracteriza el líder, según muchos autores especialistas en el tema, es precisamente por la capacidad que tiene de realizar una “mirada helicóptero” es decir, tomar distancia de la realidad y ser capaz de tener una mirada holística de la misma y de esta manera poder reconocer los factores que apoyan o dificultan la consecución de los objetivos del equipo, es un campeón del cambio porque es capaz, no sólo de imaginarse el futuro, sino de verlo a partir de la realidad presente.
  9. Persistente: Es la capacidad de entender que el camino no está exento de dificultades y que es preciso insistir a pesar de la derrotas no esperadas y de los fracasos no calculados. El éxito se alcanza luego de mucho esfuerzo, el reconocimiento público es consecuencia no causa, rendirse no puede estar en el vocabulario del líder, es posible que sea preciso hacer un pare, revisar la ruta, ajustar las decisiones, cambiar la estrategia o diseñar nuevas alternativas pero el punto de llegada debe permanecer. En este sentido es imprescindible fortalecer el qué (como punto de llegada) y flexibilizar el cómo se desarrollará la estrategia.
  10. Prioriza: Finalmente, e igualmente importante, el líder organizacional establece un modelo de gestión que le permite reconocer la mejor manera de dirigir sus esfuerzos frente a los pendientes que cada día surgen en el desarrollo de su labor. Identificar los temas que agregan valor por sobre aquellos que por lo general representan una distracción. En este punto es preciso reconocer que las actividades deben ubicarse en el pareto diferenciador de tal manera que podamos optimizar y fortalecer también los procesos de delegación a otros miembros del equipo que pos su formación, experiencia y/o disposición serán un apoyo en la ejecución de las tareas y un motivador en el desempeño esperado.

Espero que estas ideas nos ayuden a identificar si el liderazgo que ejercemos requiere ser repotenciado, revisado o por lo menos animado, son muchas las ocasiones en que quizá perdemos el impulso y la frustración nos hace pensar que nada más hay por hacer y es precisamente en ese momento en que podemos decir todo lo contrario y emplear nuestro criterio para asumir el decálogo visto como una oportunidad para descubrir nuevos horizontes para y en la organización en la cual nos encontramos actualmente.

 

Articulo publicado en degerencia.com

Los valores como herramientas gerenciales

Los valores, como herramientas o enfoques gerenciales, han venido ocupando un lugar cada vez más relevante en las teorías y prácticas de la administración en los últimos años. Athos y Pascale definen los valores corporativos como “reglas o pautas mediante las cuales una compañía exhorta a sus miembros a tener comportamientos consistentes con su sentido de existencia (orden, seguridad y desarrollo). Son propósitos supremos a los cuales la organización y sus miembros deben dedicar toda su energía”.

Entre las razones que fundamentan la necesidad de otorgarle una importancia relevante a los valores en el plano gerencial se señalan las siguientes:

Los valores son los impulsores principales de la actuación de las personas y las organizaciones, son los que otorgan cohesión y sentido de pertenencia y establecen compromisos éticos, entre sus miembros, y de la organización con sus clientes y socios. (Tom Peters).
Los modelos de gestión vigentes hasta los años ochenta ya no responden a las nuevas necesidades. La orientación al cliente, las nuevas tecnologías y la inclusión de valores y principios éticos habrán de ser los nuevos puntos de referencia. Ello significa que valores ya existentes a escala personal deben adquirir una nueva dimensión, cuando son aplicados a la actividad de la empresa. (Dolan-García).
Nada es más importante que la visión y los valores para determinar lo que sucede en una compañía. Ellos constituyen la base para todas las demás aptitudes y prácticas. (Steiner).
Una visión sin valores se asemeja a un viaje sin un mapa de ruta. (Linbeck).
Los valores y creencias son el elemento más importante de los tres componentes de la visión (valores, objetivos y metas) en una organización, sugieren pautas de acción sobre como actuar e interactuar para lograr lo que desean. (Quigley).

Al menos en cuatro modelos o enfoques gerenciales de los últimos años aparecen los valores como un componente fundamental. El Modelo de las 7s, el de Comportamiento Organizacional, el Enfoque Estratégico y, mas recientemente, en el de la Dirección por Valores.

El Modelo de las 7s fue formulado por Athos y Pascale, de la firma consultora Mc Kenzie. Su objetivo es facilitar la comprensión de cómo opera una organización y, a partir de esto, identificar cuáles son los aspectos sobre los que debe actuar para lograr los cambios que necesita. Las 7s constituyen lo que los autores consideran como las variables fundamentales del trabajo gerencial en una organización que, en su expresión en inglés, se escriben con “s”. Las tres primeras variables son: estrategia, estructura y sistemas, que se consideran el “hardware” del éxito.

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Publicado en degerencia.com

¿Que tenemos que tener en cuenta al abrir una empresa?

En los últimos años el incremento de personas que abren una empresa propia o emprenden un nuevo negocio ha aumentado, pero muchos no saben el cómo y los pasos a seguir para tener éxito en la nueva aventura empresarial y cuales son los riesgos a tener en cuenta. A continuación les detallo algunos puntos a tener en cuenta.

1. Ofrecer un servicio adaptado al cliente.

Un cliente satisfecho contento regresa siempre, es imprescindible, importante que lo que la empresa le ofrezca (producto o servicio) sea lo que la otra persona busca.
Es por ello que nuestra oferta tiene que adaptarse a sus necesidades.

2. Analizar al resto de las empresas competidores.

Debemos de estudiar los precios, que ofrecen y como lo hacen realizar un estudio de mercado, es allí donde nosotros ponemos la diferencia aportando algo distinto a los demás Las estrategias de ventas deben ser agresivas e innovar dentro de nuestras posibilidades. Marquemos las diferencias con el resto de las empresas emprendedoras.

3. Analizar bien el entorno en el cual nos movemos.

Es imprescindible tener un estudio previo de todas aquellas empresas que ofrecen el mismo producto o servicio que nosotros y pueden ser competencia en el más breve plazo.

4. No hacer gastos innecesarios.

Dentro de los primeros meses gastar solamente en lo imprescindible para empezar. Los que gastemos hoy, lo podemos necesitar mañana.

5. Reserva financiera.

Nos hará falta en los momentos en lo que estemos pasando mal y necesitemos hacer frente a los pagos. Ahorrar siempre es bueno.

6. Estudiar bien el momento más adecuado para empezar a emprender.

No es lo mismo vender en una época del año (Diciembre) que en otra, depende también mucho del producto.

7. Negociar con los proveedores.

El éxito de las empresas es que tengamos rentabilidad, generemos ganancias y para ello la materia prima no debe ser cara. Es importante buscar el proveedor que nos ofrezca el mejor precio y negociemos con varios a la vez. Debemos de exigirles plazos de entrega, mediante un contrato y en caso no cumplan asumir una penalidad.

Escrito por José Darío Dueñas Sánchez

Antiguo Alumno del Master en Dirección de Comercio Internacional de ISEAD Business School