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Abrimos un segundo grupo para el MBA Executive de la convocatoria de Junio

Ayer recibimos las últimas solicitudes para acceder a los MBA Executive de IIEBS Business School, que tiene su inicio el inicio el día 21 de Junio, y debido al éxito en la recepción de solicitudes y a que hay muy buenos perfiles que se quedan fuera de la convocatoria, desde el departamento de admisiones hemos decidido abrir un segundo grupo.

Resolución de las últimas candidaturas al MBA Executive Online

Durante la semana que viene tendremos la resolución de las últimas candidaturas que se han presentado para acceder al MBA Executive Online de IEBS Business School.

Para los que ya habéis presentado la candidatura, se os comunicara vía e-mail y vía teléfono el resultado de la resolución de la misma al final de la semana.

Para los que aún no habéis presentado la candidatura debéis saber que aún estáis a tiempo, y que tenéis hasta el lunes para enviar toda la documentación.

En esta convocatoria de Junio, se está formando un grupo muy profesional con perfiles heterogeneos, del que estamos seguros que se creara un grupo de trabajo muy productivo.

Os dejo el acceso a la solicitud de admisión para los que estáis pendientes de enviar la documentación.

¡Animo a todos los que vais a empezar en este grupo!

La habilidad de la comunicación como herramienta en el ejercicio del liderazgo dentro de una organización inteligente

Una organización inteligente es aquella que tiene la capacidad de aprender de sus vivencias e interrelaciones que diariamente enfrenta con su entorno, conoce cómo responder y enfrentar las situaciones, gracias a que dentro de ella, se cuenta con líderes y colaboradores que conciben trabajar en equipo y saben aprovechar tanto sus talentos como sus competencias.

Centrando la atención en esos líderes, deseo aportar una reflexión que permita reafirmar la habilidad gerencial de la comunicación hacia el fortalecimiento de las actividades dentro de una organización que se considere inteligente.

Una de las capacidades del liderazgo es tener la habilidad de obtener mejores resultados guiando a los miembros de un equipo a través del esfuerzo compartido, el constante aprendizaje en sus actividades de trabajo y la relación que sostienen en su interacción con su medio.

Una herramienta básica para ejercer las actividades gerenciales del liderazgo es la comunicación, considerándola como un medio para que en todos los sentidos y niveles organizacionales se practique de manera objetiva y se obtenga información que facilite la toma de decisiones inteligentemente.

De esta manera, la intención de este artículo es resaltar la importancia de una buena comunicación interpersonal entre quienes pertenecen a una organización inteligente y quienes, ejerciendo algún tipo de poder, los dirigen.

Dentro de una organización, el poder y la comunicación van de la mano, ¿por qué?, porque el líder es quien ejerce el papel fundamental para desarrollar las actividades con un alto nivel de resultados.

Una de las claves en el papel de líder es saber comprender, conocer y actuar sobre hechos reales para que su poder de decisión sea asertivo, por lo que se recomienda ser:

1. Cauteloso en todos los acontecimientos de su entorno.
2. Analítico y que sepa manejar el cúmulo de información que tanto directa como indirectamente recibe en el papel de su actividad.

Una organización inteligente, es el lugar donde el líder (o quien tenga el poder oficial de la empresa) debe actuar diligentemente, antes de hacer cualquier actividad o hacer algún tipo de decisión que pudiera tomar un rumbo inesperado (como conflictos o mal ambiente laboral); debe recurrir a ese torrente de datos que fluyen en toda su área o en toda su empresa; esa corriente de datos le pueden generar información correcta, la cual debe de:

- Analizar detenidamente el mensaje.
- Validar el porcentaje de objetividad que contiene.
- Ayudar a enriquecer sus experiencias y sus conocimientos que ha generado en la práctica de su actividad.
- Decidir su accionar.

Ese torrente de datos y de información, tendrá una mayor calidad cuando verdaderamente practique las relaciones interpersonales, mismas que generan un intercambio significativo de ideas, pensamientos, sentimientos entre el emisor y el receptor, es decir entre el líder y sus subordinados. Es ahí cuando realmente puede ejercer su poder, empatizando con sus colaboradores, en “ganarse su confianza”, en motivarlos a comunicarse, en establecer diálogos significativos que demuestren la existencia de un verdadero equipo de trabajo, en donde el “miedo a…” se pueda disminuir, y que con ello los subordinados, colaterales y jefes puedan construir una verdadera lealtad, una verdadera identificación en el accionar de la organización.

La tarea del líder en estos asuntos consiste en eliminar la filtración de una verdadera información y reducir los gastos que pudieran implicar la ejecución de una mala decisión causante de una información subjetivamente mal percibida.

Creo que lo anterior, pudiera parecer ilógico, si hacemos referencia a que todos y cada uno de nosotros tenemos una diferente percepción y actitud ante los acontecimientos que nos rodean; pero, generar inteligentemente las maneras de asumir los hechos y optar justa y objetivamente por la mejor decisión, tendrá como consecuencia que los resultados sean aceptados no solo por el líder sino por todos los que están involucrados en la situación.

La comunicación tanto verbal como no verbal es fundamental en el desarrollo de quien ejerce su poder dentro de una organización, ya que ambas modalidades de comunicación, se podrán complementar y se podrán apoyar para emitir juicios más objetivos con reflexiones inteligentes en cuanto al proceder de una acción. De esa manera, la búsqueda de verdadera información tendrá un mayor porcentaje de validez, se podrá interpretar correctamente y se tendrá la capacidad de tomar decisiones efectivas, que logren alcanzar los propósitos de una armonía en todos los ámbitos de la organización.

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Publicado en degerencia.com

 

Últimas 3 plazas en el MBA Executive Online de IEBS

Estamos a punto de cerrar la convocatoria de Masters On-Line que dará comienzo el 21 de Junio, y todavía quedan algunas plazas becadas disponibles. Así que si por fin te has decidido por hacerun MBA Executive Online no esperes más y contacta conmigo, pues queda poco tiempo para realizar el proceso de admisión.

Si estás interesad@, ahora más que nunca, tienes la oportunidad de optar a una de las becas que ofrecemos, ya que quedan pocas plazas y aún hay subvenciones disponibles.

Tres cosas que hacer antes de matricularse en un MBA

Os dejo un articulo interesante del blog de Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi).

Se acerca la primavera, que suele ser un periodo fuerte de matrículas en las principales escuelas de negocio. Está claro: matricularse un MBA es una decisión importante y requiere su tiempo: organizar los papeles, encontrar la financiación y elegir bien. Esta última es la pregunta que a menudo me plantean: ¿Cómo elijo bien un MBA? Pues no hay una respuesta correcta, pero sí hay algunos factores que los candidatos deben tomar en consideración.

Los rankings. Hay muchos listados de escuelas de negocios. The Economist, The Financial Times y otros tantos medios especializados. Sí recomiendo leerlos, pero no debemos basar nuestra decisión únicamente en estas clasificaciones porque éstas responden a determinados criterios (salarios antes y después del MBA, porcentaje de doctores en claustro, experiencia previa, diversidad en el aula y otros similares), que no son necesariamente los criterios que convienen a cada candidato. Sí a los rankings como fuente para conocer la reputación de una escuela, pero no como criterio exclusivo.

El tiempo. ¿Cuánto tiempo requiere un MBA? Si uno quiere aprender, mucho. No basta con participar en las sesiones o realizar los ejercicios con éxito. Hay que aprovechar la escuela al máximo y participar en las actividades extraordinarias, los clubes, los encuentros con profesionales y relacionarse con el entorno. Es la oportunidad de poner en práctica la red de contactos. Sí, hay que estudiar (y mucho), pero sobre todo hay que conocer, probar y formarse un criterio.

El objetivo. ¿Qué queremos conseguir al matricularnos? Esto es muy importante porque cada uno de nosotros tiene un interés particular (emprendimiento, mejorar en la empresa, salir de una industria hacia otra o mejorar profesionalmente). Hoy día, solo en España, hay más de 25 tipos de MBA y tenemos que saber cuáles son las particularidades de cada uno de ellos. Puede ser a tiempo completo o parcial; para cuadros medios (3-5 años de experiencia), recién titulados o cuadros directivos; especializados o generalistas; presenciales o virtuales; y un largo etcétera de características específicas. Entonces replanteo la pregunta: ¿qué objetivo persigo?

Además de estos tres elementos fundamentales, yo recomiendo tomar en consideración otros:

Conocer la escuela. Hoy día es cómodo y accesible acceder a sesiones de presentación virtual y presencial de cada escuela de referencia. Además, podemos encontrar antiguos alumnos en nuestro entorno y preguntarles cómo le ha ido. Su visión es única porque aporta la experiencia de haber realizado un programa y cierta perspectiva. Se me ocurren otras dos fuentes alternativas, como son los grupos de Linkedin, que cada día son más importantes en los procesos de selección y matriculación, y la lectura de los blogs de alumnos.

La sección de Business Week es un clásico, con seis alumnos nuevos cada año.

Estudiar los programas de financiación y becas. Todas las escuelas cuentan con programas propios, por lo que es recomendable buscar cuál se ajusta a nuestras necesidades. Las becas del programa LiderA “permite a las mujeres de la Comunidad de Madrid realizar cursos de postgrado en las más prestigiosas escuelas de negocios.

La internacionalización. Para mí, es el único requisito obligatorio. No recomiendo un MBA orientado solo en el mercado español, porque la realidad nos señala otro camino. La internacionalización incluye el índice de profesores extranjeros, la procedencia de los alumnos, el idioma, los programas de intercambio, los módulos específicos sobre países o culturas, así como la red antiguos alumnos. Esta condición es la única que aconsejo con total claridad: si no hay un completo programa de internacionalización, el MBA se queda muy corto.

 

 

El desafío de reinventarse como líder

El ejercicio de la responsabilidad gerencial implica retarse diariamente frente a los desafíos organizacionales que plantea la realidad del mercado y en reconocer que su gestión puede dar mejores resultados, que su trabajo será calificado por las partes interesadas por las evidencias de éxito que obtenga y no por el número de horas que trabaja, por la rentabilidad generada y no por los informes entregados, por los nuevos negocios y clientes que trajo a la organización y no por el número de problemas que resolvió, por los crecimientos que tuvo en lo financiero y no por las veces que salió tarde de la oficina.

Ser gerente, con vocación de líder, implica también identificar los factores que generan desconfianza al interior de la empresa, reconocer los elementos que agregan valor y los que producen división en los procesos, motivar a los que con su actitud contribuyen al logro de los objetivos propuestos y tomar decisiones a veces dolorosas y difíciles pero necesarias para mantener y conservar la imagen y reputación de la empresa ante clientes y proveedores. Ser gerente va más allá de un cargo que se asigna, es la oportunidad de diseñar e implantar un modelo de gestión que sea reconocido y valorado por todos los que le rodean.

El liderazgo es un atributo del cual se ha hablado mucho en la literatura organizacional y que se establece como paradigmático en la acción de quienes tienen la responsabilidad de guiar y llevar las riendas de la organización, de formular o cumplir las estrategias organizacionales que aseguren la permanencia y crecimiento de la empresa en el futuro cercano. Ser líder es una competencia personal que es urgida y requerida por todos los que conforman el equipo de trabajo y que esperan una directriz clara del punto de llegada, el líder se convierte en referente de todos los convocados, de todos los que día a día reconocen que necesitan saber hacia dónde se dirige la organización.

Es preciso recordar aquí, referenciando a Tom Peters, que la responsabilidad del líder es cambiar la reglas antes que otro lo haga, ser propositivo y que es mejor ser cuestionado por hacer que por permanecer inmóvil sin disipar la ambigüedad y la incertidumbre que genera el no identificar los factores que anuncian la llegada de nuevos tiempos, quizá tormentosos y riesgosos para la permanencia de la organización en un mercado cada vez más competido y menos compasivo.

Hemos escuchado hasta el cansancio quizá, que los éxitos del ayer no aseguran los del mañana y sin embargo queremos, en muchas ocasiones, refugiarnos en las tibias aguas de la mediocridad, conformándonos con cumplir los objetivos en su límite inferior y dejando que las cosas sucedan. Es posible que en ocasiones tengamos la tentación de ocultar la cabeza como el avestruz y esperar que la crisis pase, finalmente ya en otras ocasiones esta fórmula sirvió. Sin embargo la realidad es que hay decisiones que no dan espera y que es preciso incluso arriesgarnos para recuperar el liderazgo perdido, el liderazgo personal, del equipo o de la organización.

Los gerentes de las áreas, así como los de las organizaciones, tienen una responsabilidad que va más allá del día a día y es la de diseñar planes de acción capaces de motivar e involucrar a los miembros del equipo en la búsqueda y encuentro de resultados diferenciadores.

Durante muchos años los gurús de la administración nos han llevado por los caminos de las metáforas, de las historias empresariales, de los conceptos complejos y de los sencillos, de los sistemas de gestión certificables y no certificables, de las teorías que van de la A hasta la Z, de los modelos de gestión y administración, etc…, de tal manera que quizá nuestra biblioteca se convirtió en el recetario de fórmulas, algunas mágicas y otras ayudadas con software de alto valor con el fin de encontrar el remedio a los problemas que identificamos en las empresas. Hemos transitado una historia llena de leyendas ganadoras, de empresas que han aplicado estos modelos y lograron convertirse en referente paradigmático de la gestión empresarial, sin embargo la realidad se encarga todos los días de mostrarnos que quizá en este menú no hemos incluido todas las opciones o quizá, por el contrario, tiene muchas cosas y lo que pretendía ser una solución sencilla termino por convertirse en una compleja experiencia que genera resistencia y rechazo en la organización.

La turbulencia organizacional es una premisa casi que requerida en las empresas de hoy, se navega entre la tormenta de la competencia y la esperanza de encontrar el océano azul aparece como una posibilidad en el horizonte. La organización deberá emerger con talentos cargados de iniciativas y confía en que sus líderes reconocerán las mejores opciones para avanzar hacia el logro de las estrategias planteadas como ganadoras.

El liderazgo gerencial requiere entonces algunas características que nutren la gestión en la empresa pero también en la vida personal, implica la capacidad de reinventarse a sí mismo por medio del reconocimiento de las características claves del proceso de crecimiento personal. A continuación propongo un decálogo que seguramente estará incompleto pero al menos será el punto de partida para todos aquellos líderes que se sienten fatigados en el camino y quisieran hacer un pare para tomar un segundo aire que les permita descubrir que pueden y tienen mucho para dar en la cotidianidad que le corresponde enfrentar.

Como digo, es posible que falten muchas más cualidades, competencias, valores o factores, pero es un comienzo que seguro servirá para revisar y recomponer aquello que reconocemos que podemos hacer mejor.

El líder que se reinventa a sí mismo es una persona que se caracteriza e identifica por ser:

  1. Integro: puede definirse como una persona que hace lo correcto aunque le resulte difícil y que guarda coherencia entre lo que piensa y lo que hace, su comportamiento social le lleva a reconocer que lo privado y lo público son dos instancias diferentes pero no contradictorias y que por tanto lo que se diga en privado puede ser repetido en público. Vale por lo que es y pone al servicio de los demás todas sus potencialidades de tal manera que se convierte en referente de su equipo de trabajo, enfrenta nuevos escenarios con la certeza que su actuar será guiado por las conductas adecuadas.
  2. Respetuoso: Su alcance tiene que ver con la capacidad de reconocer y valorar las diferencias entre las personas que confirman el equipo, el líder que no agrede ni atropella las maneras de pensar diferentes o las opiniones que no se parecen a la suya. El respeto atiende al entendimiento de las características que nos hacen diferentes, entender que podemos no estar de acuerdo pero los comportamientos deben ajustarse a los parámetros que social o culturalmente se han establecido.
  3. Capaz: Se entiende que un líder posee unos conocimientos y habilidades que le permiten ofrecer respaldo con su actuación a los miembros del equipo, se refiere a la competencia que desarrolla el líder en situaciones específicas. Las capacidades serán de gran impacto en la medida en que sean utilizadas en el momento requerido. Este aspecto es crucial ya que en muchas ocasiones confiamos en las capacidades del líder y éste defrauda porque no las utiliza en el momento y en las circunstancias requeridas.
  4. Talentoso: Se refiere a que tiene la oportunidad de evidenciar su habilidad para aprovechar al máximo los conocimientos y habilidades de las personas que integran su equipo de trabajo, los ubica donde pueden dar un rendimiento superior y hace el seguimiento necesario para obtener los resultados esperados. Un líder talentoso tiene el potencial para reconocer sus fortalezas y debilidades frente a los diferentes retos que a diario se presentan en su gestión, establece rutinas que permitan resolver lo urgente e importante y desarrolla estrategias orientadas a planear las actividades requeridas en su cargo.
  5. Humilde: El líder tiene un autoconcepto de sí mismo que le permite reconocer e identificar las fronteras de sus capacidades y sus talentos, pone al servicio de los demás sus habilidades y contribuye generosamente sin esperar que su aporte sea exaltado como determinante por el equipo. La humildad es el silencio que le permite escuchar a los demás en su contexto, es la posibilidad que se brinda el líder de alejar la soberbia que en muchas ocasiones conduce al fracaso a las organizaciones, es comprender que los otros tienen algo valioso que decir, que la competencia también puede enseñar y de la cual se debe aprender cada día.
  6. Comunicador: Reconoce que todos en el equipo deben conocer y saber hacia dónde se dirige el área o la empresa, crea espacios donde todos puedan expresar sus opiniones y establece mecanismos que le permiten a todos conocer los avances, dificultades en el desarrollo de los proyectos y tareas del equipo de trabajo. Ser un líder comunicador es una oportunidad para desarrollar la asertividad como factor diferenciador en la relación interpersonal.
  7. Innovador: El liderazgo siempre requiere de alguien capaz de imaginar el futuro que no ha llegado pero que es posible construir. Proponer nuevos escenarios para obtener mejores resultados, potenciar las capacidades y generar alternativas para aprovechar de la mejor manera las nuevas tecnologías disponibles. Este líder interpreta las nuevas realidades y las transforma en beneficio de los resultados esperados en la gestión.
  8. Visionario: Si por algo se caracteriza el líder, según muchos autores especialistas en el tema, es precisamente por la capacidad que tiene de realizar una “mirada helicóptero” es decir, tomar distancia de la realidad y ser capaz de tener una mirada holística de la misma y de esta manera poder reconocer los factores que apoyan o dificultan la consecución de los objetivos del equipo, es un campeón del cambio porque es capaz, no sólo de imaginarse el futuro, sino de verlo a partir de la realidad presente.
  9. Persistente: Es la capacidad de entender que el camino no está exento de dificultades y que es preciso insistir a pesar de la derrotas no esperadas y de los fracasos no calculados. El éxito se alcanza luego de mucho esfuerzo, el reconocimiento público es consecuencia no causa, rendirse no puede estar en el vocabulario del líder, es posible que sea preciso hacer un pare, revisar la ruta, ajustar las decisiones, cambiar la estrategia o diseñar nuevas alternativas pero el punto de llegada debe permanecer. En este sentido es imprescindible fortalecer el qué (como punto de llegada) y flexibilizar el cómo se desarrollará la estrategia.
  10. Prioriza: Finalmente, e igualmente importante, el líder organizacional establece un modelo de gestión que le permite reconocer la mejor manera de dirigir sus esfuerzos frente a los pendientes que cada día surgen en el desarrollo de su labor. Identificar los temas que agregan valor por sobre aquellos que por lo general representan una distracción. En este punto es preciso reconocer que las actividades deben ubicarse en el pareto diferenciador de tal manera que podamos optimizar y fortalecer también los procesos de delegación a otros miembros del equipo que pos su formación, experiencia y/o disposición serán un apoyo en la ejecución de las tareas y un motivador en el desempeño esperado.

Espero que estas ideas nos ayuden a identificar si el liderazgo que ejercemos requiere ser repotenciado, revisado o por lo menos animado, son muchas las ocasiones en que quizá perdemos el impulso y la frustración nos hace pensar que nada más hay por hacer y es precisamente en ese momento en que podemos decir todo lo contrario y emplear nuestro criterio para asumir el decálogo visto como una oportunidad para descubrir nuevos horizontes para y en la organización en la cual nos encontramos actualmente.

 

Articulo publicado en degerencia.com

Los valores como herramientas gerenciales

Los valores, como herramientas o enfoques gerenciales, han venido ocupando un lugar cada vez más relevante en las teorías y prácticas de la administración en los últimos años. Athos y Pascale definen los valores corporativos como “reglas o pautas mediante las cuales una compañía exhorta a sus miembros a tener comportamientos consistentes con su sentido de existencia (orden, seguridad y desarrollo). Son propósitos supremos a los cuales la organización y sus miembros deben dedicar toda su energía”.

Entre las razones que fundamentan la necesidad de otorgarle una importancia relevante a los valores en el plano gerencial se señalan las siguientes:

Los valores son los impulsores principales de la actuación de las personas y las organizaciones, son los que otorgan cohesión y sentido de pertenencia y establecen compromisos éticos, entre sus miembros, y de la organización con sus clientes y socios. (Tom Peters).
Los modelos de gestión vigentes hasta los años ochenta ya no responden a las nuevas necesidades. La orientación al cliente, las nuevas tecnologías y la inclusión de valores y principios éticos habrán de ser los nuevos puntos de referencia. Ello significa que valores ya existentes a escala personal deben adquirir una nueva dimensión, cuando son aplicados a la actividad de la empresa. (Dolan-García).
Nada es más importante que la visión y los valores para determinar lo que sucede en una compañía. Ellos constituyen la base para todas las demás aptitudes y prácticas. (Steiner).
Una visión sin valores se asemeja a un viaje sin un mapa de ruta. (Linbeck).
Los valores y creencias son el elemento más importante de los tres componentes de la visión (valores, objetivos y metas) en una organización, sugieren pautas de acción sobre como actuar e interactuar para lograr lo que desean. (Quigley).

Al menos en cuatro modelos o enfoques gerenciales de los últimos años aparecen los valores como un componente fundamental. El Modelo de las 7s, el de Comportamiento Organizacional, el Enfoque Estratégico y, mas recientemente, en el de la Dirección por Valores.

El Modelo de las 7s fue formulado por Athos y Pascale, de la firma consultora Mc Kenzie. Su objetivo es facilitar la comprensión de cómo opera una organización y, a partir de esto, identificar cuáles son los aspectos sobre los que debe actuar para lograr los cambios que necesita. Las 7s constituyen lo que los autores consideran como las variables fundamentales del trabajo gerencial en una organización que, en su expresión en inglés, se escriben con “s”. Las tres primeras variables son: estrategia, estructura y sistemas, que se consideran el “hardware” del éxito.

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Publicado en degerencia.com

7 buenas razones para estudiar un MBA

Llevas tiempo pensando en ampliar tu formación, pero todavía no te has decidido. Todo el mundo cuenta maravillas de los Master en Business Administration, pero no tienes la certeza de que esa sea la mejor opción para ti. Además, la inversión que requiere un programa de este tipo es considerable, no sólo en dinero, sino también en tiempo y esfuerzo. ¿Vale la pena?, te preguntas. ¿Qué voy a conseguir con ello?

Cada uno debe valorar los pros y los contras de embarcarse en la aventura de estudiar un MBA. No te describiremos los frenos, que suelen tener relación con la vida privada y varían de una persona a otra. Pero sí podemos enumerar las ventajas que un MBA puede aportar a tu carrera.

Aquí tienes 7 buenas razones para matricularte en un MBA:

1. Mejor puesto, más ingresos: En muchas compañías, especialmente aquellas de gran tamaño, un MBA se tiene muy en cuenta a la hora de proponer ascensos. La expectativa de aumento salarial de un graduado en MBA puede de entre un 35% a un 60%, en función del puesto.

Eso sí, esta mejora económica no es instantánea: suele producirse en un plazo de entre 3 y 5 años. Y tampoco es igual para todos. Las empresas no prevén un sueldo específico para sus empleados con master. Son sus nuevas habilidades de liderazgo y resolución de problemas las que les abren puertas y les proporcionan ocasiones de promoción. Aunque el título ayuda, el talento y el esfuerzo también son parte de la fórmula.

2. Más oportunidades laborales: No se trata solamente de ganar más en tu puesto de trabajo, sino de tener más donde elegir. Un proceso de selección es una de las experiencias más competitivas que existen. Para diferenciarte de los otros candidatos y asegurarte de que el director de recursos humanos se fije en ti, debes demostrarle que, además de conocimientos técnicos, posees destrezas de comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, negociación… Un MBA es una garantía para ellos.

3. Seguridad y liderazgo: Si ya tienes trabajo y no planeas cambiar, un MBA también puede hacerte más competitivo en tu empresa. Dominarás mejor tu puesto y será más difícil prescindir de ti. Adquirirás visión a largo plazo. Confiar más en ti y en tu cultura empresarial te ayudará a ser más ágil en la toma de decisiones. Si añades buenas dotes de comunicación a la mezcla, puedes acabar convirtiéndote en uno de los líderes de tu compañía.

4. Una buena preparación para tiempos mejores: Muchos ejecutivos (e incluso algunos recién licenciados) han decidido aprovechar la crisis para mejorar su preparación. Cuando la economía se recupere y se acaben los tiempos de vacas flacas, habrán reciclado sus conocimientos y estarán en condiciones de asumir grandes retos profesionales.

5. Un nuevo giro a tu carrera: Muchos profesionales sienten que han tocado techo en un determinado ramo, o simplemente descubren, con los años, que se equivocaron al enfocar su carrera. Editores que desean convertirse en manager, ingenieras que descubren que el marketing les apasiona… Un MBA es una buena oportunidad para cambiar de sector, especialmente para perfiles muy técnicos que necesitan abrir su perspectiva.

6. Capacidad de emprender: Si tienes una buena idea de negocio pero nunca has dirigido una empresa, un MBA generalista es ideal para ti. Aprenderás finanzas, habilidades de gestión y negociación, descubrirás cómo motivar a tus empleados y cómo dirigir proyectos. Esta cultura empresarial de base es clave, sobre todo, si tu perfil es técnico y no has desempeñado cargos directivos por cuenta ajena. Una de las críticas que se les hace a algunos MBA es que centran sus casos excesivamente en modelos de gran empresa. Para llenar este hueco, ya están apareciendo MBA dirigidos específicamente a PYMES. No obstante, un master clásico también aporta conocimientos de valor incalculable para los emprendedores.

7. Una sólida red de contactos: El valor de un MBA va mucho más allá de las clases, los casos prácticos y el proyecto. Además de todo eso, un postgrado en Business Administration es una ocasión excepcional de hacer networking. Cuida las relaciones humanas: tus compañeros y profesores pueden convertirse en futuros colaboradores o facilitarte jugosas oportunidades de negocio.