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¡Encontrar trabajo después de los 40 es posible!

Quedarse sin empleo siempre es una situación difícil de llevar. Si además coincide con que la persona tiene más de 40 o 45 años esta situación se agrava. Este colectivo de personas es uno de los que tienen más riesgo de reinserción laboral y por eso debemos prestarle una atención especial.

 

 

 

 

 

 

Si tú también te encuentras en esta situación no te desanimes, si sigues algunos consejos para encontrar trabajo después de los 40, como crearte un perfil en las redes sociales, actualizar tu currículum y no olvidarte de tu red de contactos, seguro que las cosas te van mejor de lo que imaginas.

Otra de las cosas que debes tener en cuenta y de las que sacarás más provecho es de formarte y renovarte profesionalmente. Existen muchos cursos de formación para adultos que te ayudarán a adquirir los conocimientos necesarios para aprender un oficio y estar al día en las últimas tendencias de tu sector.

Si con todo esto no tienes suficiente siempre puedes acudir a alguno de los centros y asociaciones que ofrecen orientación profesional y ayuda a mayores de 40 años para encontrar un trabajo.

Por último puedes informarte de cuáles son los nuevos yacimientos de empleo, es decir, los sectores profesionales que ofrecen más oportunidades y en los que deberías buscar trabajo.

El desempleo puede afectar a todo el mundo por igual pero se tiende a pensar que las empresas prefieren contratar a personas jóvenes. Contratar a una persona mayor de mediana edad también puede tener muchas ventajas: aportan experiencia y madurez, por ejemplo. Además los gobiernos y algunas entidades ofrecen ayudas económicas a las empresas que contratan a mayores de 45. Así que hazte valer y no te rindas. Si sigues nuestros consejos aumentarán tus probabilidades de encontrar un empleo.

Publicado en Iberestudios.com

 

Lo que busca un alumno de MBA

Normalmente los futuros alumnos de un MBA tienen una idea preconcebida de las funciones que van a mejora estudiando un MBA. Es necesario que estas ideas iniciales sean contrastadas con información real, programas de los contenidos, opiniones de otros alumnos,… si estas ideas coinciden con la información contrastada, la opción de estudiar un MBA cada vez ganará más posibilidades de convertirse en una opción real.

Una de las principales ideas existente en los futuros alumnos de un MBA es la capacidad de lograr un éxito profesional. Esta idea es una de las más aclamadas y extendidas para los estudiantes de un MBA. No les falta razón, el estudio de un MBA junto con las experiencias vividas en éste y las aportadas por los especialistas que imparten estas materias, lograrán una especialización y una visión diferente que permitirán encaminarse hacia una progresión creciente en su carrera profesional.

Siempre que una persona se decide a estudiar un MBA, como consecuencia a buscar una progresión en su carrera profesional, busca una buena bolsa de contactos que posibilite esta progresión. Como todos sabemos, los contactos son fundamentales, bien sea para futuras relaciones comerciales como para un posible cambio de empresa que mejore las condiciones laborales, por este motivo, el networking, el constante intercambio en las relaciones interpersonales favorecerán de forma notable los posibles negocios futuros.

Además del networking y de la progresión personal y profesional, un futuro alumno de un MBA busca una serie de actividades, que mejoren su actitud frente a los retos profesionales existentes. Este tipo de inquietudes vienen desde querer estudiar en un ambiente multicultural que favorezca la diversidad de ideas, búsqueda de consejos por parte de los profesores, encontrar ideas de negocios para convertirse en emprendedores o simplemente desarrollar las habilidades que favorece el ambiente que rodea a un MBA.

 

 

Seguimos seleccionando candidatos para el MBA Executive de IEBS Bussines School

Desde el departamento de admisiones de IEBS Business School, seguimos seleccionando los mejores candidatos para los dos grupos del MBA Online .

Ya sabéis que para iniciar el proceso de admisión, hay que enviar la solicitud correspondiente, un CV actualizado y una carta de motivación en la cuál pedimos que nos expliquéis que es lo que os lleva a hacer ahora un MBA, cuál es el objetivo. Recuerda que aún hay becas disponibles de hasta un 40% en función del perfil, ¡infórmate!

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El desafío de reinventarse como líder

El ejercicio de la responsabilidad gerencial implica retarse diariamente frente a los desafíos organizacionales que plantea la realidad del mercado y en reconocer que su gestión puede dar mejores resultados, que su trabajo será calificado por las partes interesadas por las evidencias de éxito que obtenga y no por el número de horas que trabaja, por la rentabilidad generada y no por los informes entregados, por los nuevos negocios y clientes que trajo a la organización y no por el número de problemas que resolvió, por los crecimientos que tuvo en lo financiero y no por las veces que salió tarde de la oficina.

Ser gerente, con vocación de líder, implica también identificar los factores que generan desconfianza al interior de la empresa, reconocer los elementos que agregan valor y los que producen división en los procesos, motivar a los que con su actitud contribuyen al logro de los objetivos propuestos y tomar decisiones a veces dolorosas y difíciles pero necesarias para mantener y conservar la imagen y reputación de la empresa ante clientes y proveedores. Ser gerente va más allá de un cargo que se asigna, es la oportunidad de diseñar e implantar un modelo de gestión que sea reconocido y valorado por todos los que le rodean.

El liderazgo es un atributo del cual se ha hablado mucho en la literatura organizacional y que se establece como paradigmático en la acción de quienes tienen la responsabilidad de guiar y llevar las riendas de la organización, de formular o cumplir las estrategias organizacionales que aseguren la permanencia y crecimiento de la empresa en el futuro cercano. Ser líder es una competencia personal que es urgida y requerida por todos los que conforman el equipo de trabajo y que esperan una directriz clara del punto de llegada, el líder se convierte en referente de todos los convocados, de todos los que día a día reconocen que necesitan saber hacia dónde se dirige la organización.

Es preciso recordar aquí, referenciando a Tom Peters, que la responsabilidad del líder es cambiar la reglas antes que otro lo haga, ser propositivo y que es mejor ser cuestionado por hacer que por permanecer inmóvil sin disipar la ambigüedad y la incertidumbre que genera el no identificar los factores que anuncian la llegada de nuevos tiempos, quizá tormentosos y riesgosos para la permanencia de la organización en un mercado cada vez más competido y menos compasivo.

Hemos escuchado hasta el cansancio quizá, que los éxitos del ayer no aseguran los del mañana y sin embargo queremos, en muchas ocasiones, refugiarnos en las tibias aguas de la mediocridad, conformándonos con cumplir los objetivos en su límite inferior y dejando que las cosas sucedan. Es posible que en ocasiones tengamos la tentación de ocultar la cabeza como el avestruz y esperar que la crisis pase, finalmente ya en otras ocasiones esta fórmula sirvió. Sin embargo la realidad es que hay decisiones que no dan espera y que es preciso incluso arriesgarnos para recuperar el liderazgo perdido, el liderazgo personal, del equipo o de la organización.

Los gerentes de las áreas, así como los de las organizaciones, tienen una responsabilidad que va más allá del día a día y es la de diseñar planes de acción capaces de motivar e involucrar a los miembros del equipo en la búsqueda y encuentro de resultados diferenciadores.

Durante muchos años los gurús de la administración nos han llevado por los caminos de las metáforas, de las historias empresariales, de los conceptos complejos y de los sencillos, de los sistemas de gestión certificables y no certificables, de las teorías que van de la A hasta la Z, de los modelos de gestión y administración, etc…, de tal manera que quizá nuestra biblioteca se convirtió en el recetario de fórmulas, algunas mágicas y otras ayudadas con software de alto valor con el fin de encontrar el remedio a los problemas que identificamos en las empresas. Hemos transitado una historia llena de leyendas ganadoras, de empresas que han aplicado estos modelos y lograron convertirse en referente paradigmático de la gestión empresarial, sin embargo la realidad se encarga todos los días de mostrarnos que quizá en este menú no hemos incluido todas las opciones o quizá, por el contrario, tiene muchas cosas y lo que pretendía ser una solución sencilla termino por convertirse en una compleja experiencia que genera resistencia y rechazo en la organización.

La turbulencia organizacional es una premisa casi que requerida en las empresas de hoy, se navega entre la tormenta de la competencia y la esperanza de encontrar el océano azul aparece como una posibilidad en el horizonte. La organización deberá emerger con talentos cargados de iniciativas y confía en que sus líderes reconocerán las mejores opciones para avanzar hacia el logro de las estrategias planteadas como ganadoras.

El liderazgo gerencial requiere entonces algunas características que nutren la gestión en la empresa pero también en la vida personal, implica la capacidad de reinventarse a sí mismo por medio del reconocimiento de las características claves del proceso de crecimiento personal. A continuación propongo un decálogo que seguramente estará incompleto pero al menos será el punto de partida para todos aquellos líderes que se sienten fatigados en el camino y quisieran hacer un pare para tomar un segundo aire que les permita descubrir que pueden y tienen mucho para dar en la cotidianidad que le corresponde enfrentar.

Como digo, es posible que falten muchas más cualidades, competencias, valores o factores, pero es un comienzo que seguro servirá para revisar y recomponer aquello que reconocemos que podemos hacer mejor.

El líder que se reinventa a sí mismo es una persona que se caracteriza e identifica por ser:

  1. Integro: puede definirse como una persona que hace lo correcto aunque le resulte difícil y que guarda coherencia entre lo que piensa y lo que hace, su comportamiento social le lleva a reconocer que lo privado y lo público son dos instancias diferentes pero no contradictorias y que por tanto lo que se diga en privado puede ser repetido en público. Vale por lo que es y pone al servicio de los demás todas sus potencialidades de tal manera que se convierte en referente de su equipo de trabajo, enfrenta nuevos escenarios con la certeza que su actuar será guiado por las conductas adecuadas.
  2. Respetuoso: Su alcance tiene que ver con la capacidad de reconocer y valorar las diferencias entre las personas que confirman el equipo, el líder que no agrede ni atropella las maneras de pensar diferentes o las opiniones que no se parecen a la suya. El respeto atiende al entendimiento de las características que nos hacen diferentes, entender que podemos no estar de acuerdo pero los comportamientos deben ajustarse a los parámetros que social o culturalmente se han establecido.
  3. Capaz: Se entiende que un líder posee unos conocimientos y habilidades que le permiten ofrecer respaldo con su actuación a los miembros del equipo, se refiere a la competencia que desarrolla el líder en situaciones específicas. Las capacidades serán de gran impacto en la medida en que sean utilizadas en el momento requerido. Este aspecto es crucial ya que en muchas ocasiones confiamos en las capacidades del líder y éste defrauda porque no las utiliza en el momento y en las circunstancias requeridas.
  4. Talentoso: Se refiere a que tiene la oportunidad de evidenciar su habilidad para aprovechar al máximo los conocimientos y habilidades de las personas que integran su equipo de trabajo, los ubica donde pueden dar un rendimiento superior y hace el seguimiento necesario para obtener los resultados esperados. Un líder talentoso tiene el potencial para reconocer sus fortalezas y debilidades frente a los diferentes retos que a diario se presentan en su gestión, establece rutinas que permitan resolver lo urgente e importante y desarrolla estrategias orientadas a planear las actividades requeridas en su cargo.
  5. Humilde: El líder tiene un autoconcepto de sí mismo que le permite reconocer e identificar las fronteras de sus capacidades y sus talentos, pone al servicio de los demás sus habilidades y contribuye generosamente sin esperar que su aporte sea exaltado como determinante por el equipo. La humildad es el silencio que le permite escuchar a los demás en su contexto, es la posibilidad que se brinda el líder de alejar la soberbia que en muchas ocasiones conduce al fracaso a las organizaciones, es comprender que los otros tienen algo valioso que decir, que la competencia también puede enseñar y de la cual se debe aprender cada día.
  6. Comunicador: Reconoce que todos en el equipo deben conocer y saber hacia dónde se dirige el área o la empresa, crea espacios donde todos puedan expresar sus opiniones y establece mecanismos que le permiten a todos conocer los avances, dificultades en el desarrollo de los proyectos y tareas del equipo de trabajo. Ser un líder comunicador es una oportunidad para desarrollar la asertividad como factor diferenciador en la relación interpersonal.
  7. Innovador: El liderazgo siempre requiere de alguien capaz de imaginar el futuro que no ha llegado pero que es posible construir. Proponer nuevos escenarios para obtener mejores resultados, potenciar las capacidades y generar alternativas para aprovechar de la mejor manera las nuevas tecnologías disponibles. Este líder interpreta las nuevas realidades y las transforma en beneficio de los resultados esperados en la gestión.
  8. Visionario: Si por algo se caracteriza el líder, según muchos autores especialistas en el tema, es precisamente por la capacidad que tiene de realizar una “mirada helicóptero” es decir, tomar distancia de la realidad y ser capaz de tener una mirada holística de la misma y de esta manera poder reconocer los factores que apoyan o dificultan la consecución de los objetivos del equipo, es un campeón del cambio porque es capaz, no sólo de imaginarse el futuro, sino de verlo a partir de la realidad presente.
  9. Persistente: Es la capacidad de entender que el camino no está exento de dificultades y que es preciso insistir a pesar de la derrotas no esperadas y de los fracasos no calculados. El éxito se alcanza luego de mucho esfuerzo, el reconocimiento público es consecuencia no causa, rendirse no puede estar en el vocabulario del líder, es posible que sea preciso hacer un pare, revisar la ruta, ajustar las decisiones, cambiar la estrategia o diseñar nuevas alternativas pero el punto de llegada debe permanecer. En este sentido es imprescindible fortalecer el qué (como punto de llegada) y flexibilizar el cómo se desarrollará la estrategia.
  10. Prioriza: Finalmente, e igualmente importante, el líder organizacional establece un modelo de gestión que le permite reconocer la mejor manera de dirigir sus esfuerzos frente a los pendientes que cada día surgen en el desarrollo de su labor. Identificar los temas que agregan valor por sobre aquellos que por lo general representan una distracción. En este punto es preciso reconocer que las actividades deben ubicarse en el pareto diferenciador de tal manera que podamos optimizar y fortalecer también los procesos de delegación a otros miembros del equipo que pos su formación, experiencia y/o disposición serán un apoyo en la ejecución de las tareas y un motivador en el desempeño esperado.

Espero que estas ideas nos ayuden a identificar si el liderazgo que ejercemos requiere ser repotenciado, revisado o por lo menos animado, son muchas las ocasiones en que quizá perdemos el impulso y la frustración nos hace pensar que nada más hay por hacer y es precisamente en ese momento en que podemos decir todo lo contrario y emplear nuestro criterio para asumir el decálogo visto como una oportunidad para descubrir nuevos horizontes para y en la organización en la cual nos encontramos actualmente.

 

Articulo publicado en degerencia.com

7 buenas razones para estudiar un MBA

Llevas tiempo pensando en ampliar tu formación, pero todavía no te has decidido. Todo el mundo cuenta maravillas de los Master en Business Administration, pero no tienes la certeza de que esa sea la mejor opción para ti. Además, la inversión que requiere un programa de este tipo es considerable, no sólo en dinero, sino también en tiempo y esfuerzo. ¿Vale la pena?, te preguntas. ¿Qué voy a conseguir con ello?

Cada uno debe valorar los pros y los contras de embarcarse en la aventura de estudiar un MBA. No te describiremos los frenos, que suelen tener relación con la vida privada y varían de una persona a otra. Pero sí podemos enumerar las ventajas que un MBA puede aportar a tu carrera.

Aquí tienes 7 buenas razones para matricularte en un MBA:

1. Mejor puesto, más ingresos: En muchas compañías, especialmente aquellas de gran tamaño, un MBA se tiene muy en cuenta a la hora de proponer ascensos. La expectativa de aumento salarial de un graduado en MBA puede de entre un 35% a un 60%, en función del puesto.

Eso sí, esta mejora económica no es instantánea: suele producirse en un plazo de entre 3 y 5 años. Y tampoco es igual para todos. Las empresas no prevén un sueldo específico para sus empleados con master. Son sus nuevas habilidades de liderazgo y resolución de problemas las que les abren puertas y les proporcionan ocasiones de promoción. Aunque el título ayuda, el talento y el esfuerzo también son parte de la fórmula.

2. Más oportunidades laborales: No se trata solamente de ganar más en tu puesto de trabajo, sino de tener más donde elegir. Un proceso de selección es una de las experiencias más competitivas que existen. Para diferenciarte de los otros candidatos y asegurarte de que el director de recursos humanos se fije en ti, debes demostrarle que, además de conocimientos técnicos, posees destrezas de comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, negociación… Un MBA es una garantía para ellos.

3. Seguridad y liderazgo: Si ya tienes trabajo y no planeas cambiar, un MBA también puede hacerte más competitivo en tu empresa. Dominarás mejor tu puesto y será más difícil prescindir de ti. Adquirirás visión a largo plazo. Confiar más en ti y en tu cultura empresarial te ayudará a ser más ágil en la toma de decisiones. Si añades buenas dotes de comunicación a la mezcla, puedes acabar convirtiéndote en uno de los líderes de tu compañía.

4. Una buena preparación para tiempos mejores: Muchos ejecutivos (e incluso algunos recién licenciados) han decidido aprovechar la crisis para mejorar su preparación. Cuando la economía se recupere y se acaben los tiempos de vacas flacas, habrán reciclado sus conocimientos y estarán en condiciones de asumir grandes retos profesionales.

5. Un nuevo giro a tu carrera: Muchos profesionales sienten que han tocado techo en un determinado ramo, o simplemente descubren, con los años, que se equivocaron al enfocar su carrera. Editores que desean convertirse en manager, ingenieras que descubren que el marketing les apasiona… Un MBA es una buena oportunidad para cambiar de sector, especialmente para perfiles muy técnicos que necesitan abrir su perspectiva.

6. Capacidad de emprender: Si tienes una buena idea de negocio pero nunca has dirigido una empresa, un MBA generalista es ideal para ti. Aprenderás finanzas, habilidades de gestión y negociación, descubrirás cómo motivar a tus empleados y cómo dirigir proyectos. Esta cultura empresarial de base es clave, sobre todo, si tu perfil es técnico y no has desempeñado cargos directivos por cuenta ajena. Una de las críticas que se les hace a algunos MBA es que centran sus casos excesivamente en modelos de gran empresa. Para llenar este hueco, ya están apareciendo MBA dirigidos específicamente a PYMES. No obstante, un master clásico también aporta conocimientos de valor incalculable para los emprendedores.

7. Una sólida red de contactos: El valor de un MBA va mucho más allá de las clases, los casos prácticos y el proyecto. Además de todo eso, un postgrado en Business Administration es una ocasión excepcional de hacer networking. Cuida las relaciones humanas: tus compañeros y profesores pueden convertirse en futuros colaboradores o facilitarte jugosas oportunidades de negocio.