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Los empleados españoles son los que más confían en las mujeres como jefas

El44% de los trabajadores españoles prefiere tener a una mujer como jefa, cifra que les convierte en los europeos que más confían en las mujeres a la hora de ocupar cargos directivos. Así lo revela el último informe de Randstad sobre expectativas laborales que ha sido realizado entre 14.000 trabajadores.

Por detrás de los españoles se sitúan los italianos (37%), los franceses (33%) y los suecos (30%). En la cola de la clasificación se encuentran los húngaros (21%) y los holandeses, suizos y luxemburgueses (22%) como los que menos confían en las dotes de las féminas para dirigir equipos.

El retrato robot del jefe ideal que se extrae de este estudio es el de un superior cercano, con el que se pueda expresar la opinión sin temor y con el que la comunicación fluya en ambas direcciones. Para muchos de los encuestados las mujeres son las que más desarrollan estas capacidades, especialmente la de la comunicación y la de gestión de equipos.

De todas maneras aunque la percepción sea positiva la realidad es que aún hay poca presencia femenina en los consejos directivos. Según la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE), el número de mujeres que opta a un puesto de trabajo como directiva y que luego es contratada aumentó entre 2005 y 2010 un 3%. La presencia femenina en los consejos de administración se situaba en el 9,8% en 2010, insuficiente pero creciendo poco a poco año a año.

 

¿Qué tipo de Comunicador eres?

Estos son los 5 tipos de Comunicación que define Virginia Satir, (psicoterapeuta estadounidense).

1. El Aplacador (también le llama minusválido, pero a mi me parece exagerado)

El aplacador, es un comunicador que no suele expresar su opinión, sobretodo, cuando puede ser contraria a los demás. El aplacador, busca la aprobación y el amor de los demás, tratando de complacer, de disculparse, de congraciarse, busca como imprescindible la aprobación de los demás. Puede tener baja autoestima, sentir que no vale como los demás, incluso se siente responsable de los errores ajenos, cree deberle gratitud a los demás y se muestra en actitud suplicante.

2. El Culpador (agresivo)

El acusador, siempre encuentra los errores de los demás, es un poco (o bastante) dictatorial, es quien manda, y no le importa rebajar a los demás. Y es así, porque internamente, también tiene una baja autoestima y no se considera a si mismo gran cosa. Cuando tiene “súbditos” o a quienes dominar, siente que le toman en cuenta. La posición del cuerpo es señalando con el dedo.

3. El Superrazonable (se pasa de políticamente correcto)

Correcto, lógico y razonable en exceso. Es calmado, más bien frío, poco demostrativo en sus emociones, más similar a una computadora que a una persona. Según Virginia Satir, los superrazonables, se guían por la norma: ” Di las palabras correctas, no demuestres sentimientos, no reacciones”.

4. El Irrelevante (colgado de su nube)

Cuando habla o hace algo, por lo general, no tiene nada que ver con lo que estaban hablando o se esperaba que hiciera. Como si estuviera “descolgado” de las conversaciones, ignorando las preguntas, no siguiendo el hilo de las conversaciones, como si no prestara atención a lo que se venía hablando. Virginia lo compara con un Trompo que va de aquí para allá.

5. El Comunicador Funcional (fluido o natural)

La comunicación es SANA, fluida, natural, funcional, cuando se dan las siguientes condiciones.

• claridad y precisión en la comunicación, haciendo aclaraciones cuando se le piden o cuando la otra persona desea verificar o parece no comprender.

• pide aclaraciones, verifica lo dicho para compararlo con lo escuchado y así determinar si ha comprendido bien.

• muestra congruencia y coherencia entre lo que expresa, lo que dice, y su lenguaje corporal.

• es capaz de mostrar calidez, enfado, mostrando un mensaje claro, sin vueltas, trasmitiendo de forma sencilla y directa coincidiendo en su lenguaje verbal y no verbal.

• es un comunicador valiente, con coraje, no teme ir al enfrentamiento, pero eso si, siempre respeta la autoestima de su interlocutor. Demuestra franqueza y respeto al hablar y al escuchar.

• muestra integración, fluidez, apertura hacia el otro, propiciando así la solución de los conflictos.

• mejora la relación con los demás, al transmitir confianza, sinceridad y rectitud.

Todos, cada día, tenemos problemas que podemos (y debemos) resolver mediante la comunicación. Si vamos afianzando el modelo de Comunicador Funcional, iremos ganando relaciones personales mucho más sanas, más sinceras, donde ambos nos encontremos a gusto y tenidos en cuenta…


 

 

 

 

 

 

Publicado en gestiopolis.com

¿Eres un buen líder?

Muchos se preguntan ¿un líder nace o se hace? Las escuelas de negocios coinciden en que el liderazgo es una de las habilidades más difíciles de aprender y es una de las capacidades imprescindibles para ser un buen directivo o ponerse al frente de una empresa. Está claro que todo es más fácil si el alumno ya tiene intrínsecas ciertas cualidades en su forma de ser, sin embargo todo se puede mejorar y existen trucos para ayudarte a liderar y convertirte en un profesional seguro de sí mismo.

  • Motiva a la gente con la que trabajas: es imprescindible que alientes a la gente con la que trabajas. Ellos son los engranajes de la empresa y si no les motivas, su productividad puede resultar afectada.
  • No temas al fracaso: un buen líder ha de saber mirar hacia delante. Es cierto que antes de tomar una decisión has de sopesar los pros y los contras, pero debes decidir sin miedo al fracaso. El que no arriesga no gana.
  • Sé comunicativo: hablar con tus empleados es fundamental tanto para informarles de la situación de la empresa como para que vean de qué forma contribuyen a ello. El directivo no sólo se debe centrar en mandar sino que también ha de hacer ver a sus empleados el papel que juegan en la buena (o mala) marcha de la empresa.
  • Hazte responsable de tus decisiones: no culpes a los demás de algo que hayas hecho mal tú. Cuando eso ocurra mira hacia delante y busca la forma de subsanar el error. Cuando el error sea de otro intenta ayudarle a buscar la solución y hazle ver que la culpa ha sido suya sin avasallarlo.
  • Aprende a ser un ejemplo: has de ser un ejemplo en el que los trabajadores quieran verse reflejados. Si tú mismo no demuestras y aplicas lo que proclamas ¿qué credibilidad tendrás entre los trabajadores?
  • Aprovecha las habilidades de tus empleados y hazles partícipes: seguro que las personas con las que trabajas tiene habilidades que no has aprovechado. ¿Les has dado alguna oportunidad para que lo demuestren? Muchas veces nos rodeamos de personas muy cualificadas a las que ni siquiera se les da la oportunidad de demostrar lo que valen.
  • Supervisa las tareas: es fundamental que como jefe supervises la labor de los demás. Verifica que las tareas se realizan y haz un seguimiento del trabajo de cada empleado. Pon metas individuales y comunes y supervisa si llegan a ellas, además de ayudarles a conseguirlas.
  • Trabaja en equipo: cada uno tiene una tarea, pero esas tareas tiene un fin común, por eso es imprescindible que concibas el trabajo como algo que se hace en conjunto. La comunicación entre las partes y la coordinación de las tareas te ayudarán a conseguir los objetivos si coordinas bien a tu equipo.
  • Sopesa pros y contras: antes de tomar una decisión debes calcular las ventajas y los inconvenientes, además de calcular cómo va a repercutir esa decisión en todos los ámbitos.